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SALTO DE ESQUÍ

El truco más surrealista del deporte: agrandarse el pene para volar más lejos en el salto de esquí

La FIS investiga una insólita forma de trampa basada en las mediciones corporales a pocos días para el inicio de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026

Daniel Tschofenig, en acción la prueba de Obarstdorf del torneo "Cuatro Trampolines"

Daniel Tschofenig, en acción la prueba de Obarstdorf del torneo "Cuatro Trampolines" / EFE

David Boti

David Boti

Barcelona

El salto de esquí, una disciplina acostumbrada a convivir con el límite entre la técnica y la aerodinámica extrema, vive estos días una de las polémicas más surrealistas de su historia. Varios medios europeos, entre ellos, La Dépêche en Francia, han revelado que algunos saltadores habrían intentado aumentar artificialmente el tamaño de sus genitales para obtener ventaja competitiva. Sí, leído tal cual.

El motivo está en el propio reglamento y parece de chiste. En el salto de esquí, la talla del mono de competición se ajusta milimétricamente a las medidas corporales del atleta, que actualmente se registran mediante escáneres 3D. Cuanto mayor es el volumen en determinadas zonas, más ancho puede ser el traje. Y un mono más ancho significa mayor superficie de contacto con el aire, mejor sustentación y, en consecuencia, más metros de vuelo.

Ahí entra en juego el llamado "penis-trick". Según estas informaciones, algunos deportistas habrían recurrido a inyecciones de ácido hialurónico o parafina para aumentar temporalmente el volumen en la zona de la entrepierna justo antes de las mediciones oficiales. Una práctica que, además de cuestionable desde el punto de vista deportivo, conlleva riesgos médicos evidentes.

No habrá cambios de reglamento antes de los Juegos

En marzo de 2025, cinco saltadores noruegos y tres integrantes de su cuerpo técnico ya fueron suspendidos por manipulación del material de competición. Los hechos se produjeron durante el Mundial celebrado en Trondheim (Noruega), entre el 27 de febrero y el 8 de marzo del año anterior. entrenador jefe noruego Magnus Brevig.

Aunque el tema pueda parecer una anécdota grotesca, la Federación Internacional de Esquí (FIS) lo está tratando con máxima seriedad. Desde el organismo aseguran que las mediciones se realizan bajo supervisión médica y que los controles son exhaustivos, pero reconocen que el debate ha abierto una grieta en el sistema actual.

El esloveno Domen Prevc fue el ganador de la prueba de Oberstdorf de finales de año

El esloveno Domen Prevc fue el ganador de la prueba de Oberstdorf de finales de año / EFE

De hecho, ya se estudia una reforma del método de medición, que podría basarse en el futuro únicamente en la estructura ósea del atleta para evitar manipulaciones. Eso sí, cualquier cambio de este calibre no llegaría antes de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, que arrancan el 6 de febrero.

Por el momento, los saltadores competirán con los trajes aprobados a principio de temporada. Un detalle nada menor en un deporte donde tres milímetros de más o de menos ya han provocado descalificaciones. Porque en el salto de esquí, incluso lo más íntimo puede acabar marcando la diferencia entre volar… o caer.

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