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El truco secreto que está revolucionando el fitness: aguantarás mucho más sin darte cuenta

Un estudio revela que elegir tu propia música al entrenar puede aumentar la resistencia hasta un 20% sin sentir mayor esfuerzo

Gente en las bicicletas estáticas del gimnasio

Gente en las bicicletas estáticas del gimnasio / Archivo

Mariona Carol

Mariona Carol

Una investigación de la Universidad de Jyväskylä de Finlandia ha descubierto que algo tan simple como escuchar música elegida por uno mismo durante el ejercicio puede marcar una diferencia notable en el rendimiento físico.

Publicado en la revista Psychology of Sport & Exercise, el estudio concluye que esta práctica permite entrenar durante más tiempo sin que aumente la percepción de intensidad.

Más tiempo, mismo esfuerzo

Los participantes que realizaron ejercicio en bicicleta al ritmo de sus propias canciones, con tempos de entre 120 y 140 pulsaciones por minuto, lograron resistir casi seis minutos más que aquellos que entrenaron en silencio. En términos medios, alcanzaron los 35,6 minutos frente a los 29,8 sin música, lo que supone una mejora cercana al 20%.

La clave está en la percepción

El investigador principal, Andrew Danso, explica que la música no altera la capacidad física real ni incrementa el trabajo del corazón, pero sí influye en cómo se percibe el esfuerzo. "Simplemente te ayuda a tolerar el esfuerzo sostenido durante más tiempo", afirma, destacando su potencial como herramienta accesible y gratuita para mejorar el rendimiento.

El truco secreto que está revolucionando el fitness: aguantarás mucho más sin darte cuenta

El truco secreto que está revolucionando el fitness: aguantarás mucho más sin darte cuenta / Archivo

Un experimento controlado

El estudio se llevó a cabo con 29 adultos físicamente activos que completaron dos pruebas de ciclismo de alta intensidad, aproximadamente al 80% de su potencia máxima. En una de ellas no escucharon música, mientras que en la otra eligieron sus propias canciones. Los resultados fueron claros: además de pedalear más tiempo, los participantes disfrutaron más de la experiencia.

Mismo impacto físico, mayor rendimiento

A pesar de la mayor duración del ejercicio, los investigadores observaron que la frecuencia cardíaca y los niveles de lactato al finalizar eran prácticamente iguales en ambas condiciones. Esto indica que la música permitió prolongar el esfuerzo sin incrementar el estrés fisiológico. En otras palabras, ayudó a mantenerse más tiempo en la zona de incomodidad sin que esta aumentara.

Aplicaciones más allá del deporte

Los autores subrayan que estos hallazgos tienen implicaciones prácticas tanto para atletas como para personas que hacen ejercicio de forma habitual. Facilitar que cada individuo elija su música puede favorecer entrenamientos más largos y efectivos, mejorar la adherencia a los programas y contribuir a mejores resultados físicos.

Además, desde una perspectiva social, el estudio sugiere que la música podría desempeñar un papel relevante en la lucha contra el sedentarismo. Entrenamientos más llevaderos y prolongados podrían traducirse en una población más activa y con menor riesgo de enfermedades asociadas a la inactividad.