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La ruta de senderismo más mágica de España: nació del capricho de un rey, la recorren miles de excursionistas y está reconocida por National Geographic

Nació del capricho de un rey, cuenta con tres siglos de historia y es apta para prácticamente todo tipo de caminantes

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, más de la mitad de los españoles no hace ninguna actividad física

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, más de la mitad de los españoles no hace ninguna actividad física / Diario Enfermero

Ronald Goncalves

Ronald Goncalves

España está repleta de lugares para hacer senderismo y asombrarse con las maravillas naturales y humanas que se pueden encontrar, incluyendo aquellas contenidas dentro de la ruta más especial de toda Castilla y León.

Particularmente, esta ruta fue construida por un rey del siglo XVIII para satisfacer su pasión por la pesca de la trucha, de manera que el camino recorre la orilla de un río a través de un valle serrano, pavimentado con losas de granito que se mantienen en la actualidad.

El recorrido es de aproximadamente 20 kilómetros y no cuenta con gran dificultad, por lo que es accesible para toda clase de caminantes, especialmente porque cuenta con paradas con baños en pozas de agua fría que sirven excepcionalmente bien para los días de calor.

Puentes centenarios, represas y escalinatas talladas en piedra, robledales y pinares, águilas imperiales y buitres negros... La naturaleza y la obra humana se conectan en un sendero con tres siglos de historia, el cual parece ser tan placentero hoy como lo fue en su día.

Y es que, luego de comprar la ciudad de Segovia en 1761 por cuatro millones de reales, Carlos III, a sus 53 años, puso a trabajar a cientos de canteros en el margen izquierdo del Eresm para construir un camino cómodo y seguro que permitiera subir desde La Granja hasta el nacimiento del río sin ensuciarse los botines; una labor que duró entre 1767 y 1769 y obligó a talar árboles, levantar muros de piedra, pasaderas, escalinatas, represas y pequeños saltos.

El rey mandó a grabar coronas reales en distintos puntos del recorrido para que no hubiese duda alguna sobre a quién pertenecía el río, llamando al camino Senda de las Pesquerías Reales luego de imprimirle una infraestructura hidráulica que recorría nueve kilómetros entre el embalse del Pontón Alto y la confluencia de los arroyos de Minguete y Telégrafo.

El recorrido del sendero empieza entre robles melojos y vegetación de ribera, paralelos a vestigios de la obra borbónica como el vado de las Pasaderas, y le sucede la presa del Salto del Olvido que se inauguró en 1927 para abastecer de agua a la Sierra de Guadarrama.

Posteriormente, se arriba a la localidad de Valsaín, donde se distinguen las ruinas del antiguo Palacio Real antes de llegar a la Pradera de Navalhorno, momento perfecto para avistar aves mientras se atraviesa una zona abierta previa a las áreas recreativas de Los Asientos y la Boca del Asno.

En último lugar, la senda exige más de los caminantes al proponer una pendiente más pronunciada que se mantiene hasta alcanzar la confluencia de los arroyos citados con anterioridad, pues es el punto donde nace el río e, históricamente, termina el dominio de las Pesquerías Reales, donde se dice que Carlos III acudía para pescar y alejarse de la corte.