SURF
De rozar la retirada a domar la ola más pesada de Mullaghmore: el regreso brutal de Natxo González
El surfista vasco culmina en Irlanda su regreso más esperado después de superar graves problemas neurológicos y casi dos años fuera del agua, firmando en Mullaghmore una maniobra que ya muchos consideran histórica

¡Natxo González doma la ola más pesada de Mullaghmore! / Redbull
El surfista de olas grandes, Natxo González, ha firmado en Mullaghmore, Irlanda, una de esas sesiones que marcan una carrera y dejan huella en el surf europeo. Lo que ocurrió en esta mítica rompiente del Atlántico Norte ya circula entre especialistas, locales y riders internacionales con una misma etiqueta: la ola más pesada jamás surfeada a remada en Mullaghmore.
Mullaghmore está considerada como una de las olas más exigentes y violentas del planeta, un escenario reservado para surfistas con experiencia, lectura extrema del mar y capacidad para convivir con el riesgo. Allí, el surfista vasco encontró una ola que resumía todo su camino de vuelta.
La historia gana todavía más dimensión por todo lo que hay detrás. En 2021, después de una grave caída en Puerto Escondido y otro fuerte accidente en Nazaré, el vizcaíno empezó a sufrir mareos, náuseas y fuertes dolores de cabeza como consecuencia de varias conmociones cerebrales. Durante meses convivió con el dolor y con una incertidumbre que llegó a poner en duda su futuro deportivo. Incluso recibió recomendaciones médicas que apuntaban a dejar el surf.
Lejos de rendirse, González siguió buscando respuestas. Con el apoyo de Red Bull, salió de España para ponerse en manos de especialistas en Suiza y completó después un duro proceso de rehabilitación en el Athlete Performance Center de Austria. Ese trabajo, largo y exigente, fue el que le permitió regresar al agua casi dos años después.
Y el premio llegó en Irlanda. Tras varias sesiones sólidas que reforzaron su confianza, apareció la serie decisiva. Natxo dejó pasar la primera ola. La segunda era todavía mayor y, durante unos segundos, pareció incluso una pared más propia del tow-in que de una entrada a remada. "Si la hubiera mirado más tiempo, no habría ido. Parecía una ola de tow-in. Bajé la cabeza y remé lo más fuerte que pude", explicó el propio surfista.

Natxo González, en Mullaghmore / RED BULL
A partir de ahí, todo fue supervivencia, lectura y control. El take off fue crítico, con velocidad, turbulencias y la presión constante de un arrecife que no perdona. Mullaghmore rompe sobre fondo de roca y, con marea baja, apenas dos metros de agua cubren el reef. Una caída ahí puede acabar en impacto directo. "Pensé que no salía. Pero cuando logré conectar la línea y vi el canal delante de mí, supe que era la ola de mi vida", resumió.
La frase no suena exagerada. Natxo González no solo ha surfeado una ola enorme; ha completado un regreso que parecía imposible. En un lugar donde cada maniobra exige precisión absoluta, el vasco volvió a demostrar que sigue siendo uno de los nombres de referencia en el surf de olas grandes. Y esta vez, además, con una carga emocional imposible de separar de la imagen. En Mullaghmore no solo ganó una ola. Recuperó su sitio.
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