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Ni pesas ni caminar: el ejercicio que recomiendan para mayores de 65 y reduce el riesgo de caídas

El ejercicio en agua que fortalece músculos y evita caídas en mayores

Ni pesas ni caminar: el ejercicio que recomiendan para mayores de 65 y reduce el riesgo de caídas

Ni pesas ni caminar: el ejercicio que recomiendan para mayores de 65 y reduce el riesgo de caídas

David Cruz

David Cruz

Todos sabemos lo difícil que es mantenerse activo a partir de los 65 años, pero más allá de una recomendación, es una necesidad fundamental para la salud. Las caídas se han transformado en uno de los prinicipales riesgos en esta etapa de la vida y los datos lo confirman.

¿Sabías que casi el 30% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año? Se trata de una cifra que aumenta significativamente con la edad y para la que es imprescindible la prevención.

Ante esta situación, son cada vez más los especialistas que ponen el foco en ejercicios que no solo fortalezcan el cuerpo, sino que también mejoren el equilibrio de forma segura. Y en este contexto, nace una disciplina muy poco conocida: el Ai Chi.

Como su nombre indica, se inspira en disciplinas como el Tai Chi, pero se realiza en el agua, reduciendo de forma muy notable el riesgo de lesiones. Combina movimientos lentos, controlados y coordinados con la respiración profunda.

La clave del Ai Chi está en el entorno acuático: el agua actúa como soporte natural del cuerpo, disminuyendo la presión sobre las articulaciones y permitiendo movimientos mucho más suaves. Esto ayuda a que las personas con movilidad reducida, dolor o rigidez puedan hacer ejercicio sin miedo.

Ai chi

Ai chi / Sport.es

Además, es un entrenamiento que trabaja todo el cuerpo. Brazos, piernas y tronco se activan de forma coordinada, mejorando la estabilidad, la postura y la fuerza muscular. Todo ello contribuyendo directamente a reducir el riesgo de caídas.

Pero sus beneficios no se quedan ahí. El Ai Chi también favorece la relajación, reduce el estrés y mejora la circulación de la sangre. Incluso puede ser una herramienta útil en procesos de rehabilitación tras lesiones o intervenciones.

Y no se nos olvide otra de sus ventajas: la accesibilidad. No exige un nivel físico previo elevado y con solo dos sesiones semanales, las personas que lo practiquen ya pueden empezar a notar mejoras. Como se practica en grupo, aporta un componente social que otras actividades individuales no tienen en cuenta.