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FREERIDE

Ordino Arcalís se prepara para hacer historia con los primeros Mundiales FIS de Freeride

La emblemática cara del Basser Negre vuelve al escaparate internacional con condiciones de nieve espectaculares

65 riders de 17 países buscarán la gloria en un escenario técnico y salvaje que exige precisión, creatividad y sangre fría

Ordino Arcalís volverá a hacer historia con el freeride como bandera

Ordino Arcalís volverá a hacer historia con el freeride como bandera / Dom Daher

Sergi Mejías

Sergi Mejías

El freeride competitivo está a punto de vivir un momento histórico. Este martes 3 de febrero, Ordino Arcalís acogerá los primeros Campeonatos del Mundo FIS de Freeride, avalados por la Federación Internacional de Esquí y Snowboard. Una cita inédita que reunirá a 65 riders —esquiadores y snowboarders, hombres y mujeres— de 17 países distintos, todos con un mismo objetivo: escribir su nombre en la primera página del palmarés mundial de esta disciplina salvaje y hermosa .

Y no podía haber mejor escenario que la cara noreste del Basser Negre (2.687 m), ese muro natural que impone y seduce a partes iguales, que vuelve a acoger competición de freeride por primera vez desde 2018. Aquel año, nombres como Arianna Tricomi o Drew Tabke dejaron bajadas para el recuerdo en el marco del Freeride World Tour. Hoy, esta montaña vuelve a abrir sus líneas a los mejores del mundo, en condiciones que rozan la perfección.

150 centímetros de polvo y una cara que no perdona

En montaña, el terreno lo es todo. Y el Basser Negre no regala nada. Con 470 metros de desnivel, una pendiente media del 36 % que llega a picos del 47 %, orientación noreste y una cara dividida en tres zonas técnicas bien diferenciadas, esta montaña no solo pide piernas, también cabeza. Aquí no hay marcajes ni puertas: los riders eligen su línea y deben bajarla con estilo, fluidez y control. Cortados, zonas expuestas, transiciones impredecibles… un campo de batalla que premia la creatividad y castiga el más mínimo error .

Por suerte para los competidores, la naturaleza ha sido generosa. En los últimos días han caído más de 150 cm de nieve fresca, transformando la cara en un lienzo blanco ideal para trazar líneas audaces. Las condiciones son inmejorables, pero eso no significa que sea fácil. La nieve polvo añade belleza y también incertidumbre: cada giro puede cambiarlo todo.

Un título para la historia

No se trata solo de ganar una carrera. Se trata de entrar en la historia. Por primera vez, el freeride tiene un Campeonato del Mundo con sello FIS, el máximo organismo del esquí internacional. El freeride, esa disciplina nacida lejos de los estadios, en las laderas salvajes y fuera del circuito clásico, se institucionaliza sin perder su esencia. En juego está el título de Campeón del Mundo FIS de Freeride, y eso lo cambia todo.

Los 65 seleccionados —aún no se ha confirmado el orden de salida— bajarán uno a uno desde las 9:15 de la mañana, en una retransmisión que se podrá seguir en directo desde todo el mundo a través de freerideworldtour.com/live y ordinoarcalis.com . Un espectáculo que no solo se verá en pantalla, sino que se vivirá intensamente en la montaña, donde se espera una fuerte presencia de público y un ambiente de auténtica fiesta blanca.

Ordino Arcalís: catedral del freeride

Que estos primeros mundiales se celebren en Andorra no es casualidad. Ordino Arcalís lleva años labrándose un nombre como uno de los santuarios del freeride en Europa. Sus palas, su orografía y su microclima la convierten en una joya para quienes buscan líneas vírgenes y emoción sin filtro. Además, la estación andorrana ha sido sede habitual del Freeride World Tour, consolidando una relación íntima con esta disciplina.

La elección del Basser Negre como escenario de los mundiales no solo responde a su espectacularidad, sino también a su legado. Aquí han nacido leyendas y se han forjado reputaciones. Aquí, una buena bajada puede marcar una carrera. Y este 3 de febrero, esa historia se escribirá en mayúsculas.

El freeride se gana su lugar

Con esta cita, el freeride da un paso al frente. Lo hace desde el terreno que lo vio nacer, pero con una nueva dimensión: la de los grandes campeonatos. No es un cambio de piel, sino una evolución natural. La adrenalina sigue ahí, la incertidumbre de cada giro también, pero ahora hay medallas en juego. Y el mundo mira.

Los Mundiales de Ordino Arcalís 2026 no serán una prueba más. Serán el primer capítulo de una historia que ya empezó en silencio, cuando los primeros freeriders se lanzaban por caras vírgenes buscando libertad. Hoy, esa misma libertad se convierte en título mundial. Y el Basser Negre será testigo.

Porque hay montañas que son escenario, y otras que son protagonistas. Esta semana, el freeride se juega su presente en una de ellas.

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