Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

FREERIDE

Núria Castán vuelve a la carga en Val Thorens: la montaña cambia, el objetivo no

Tras su cuarto puesto en Baqueira, la rider española afronta este lunes la segunda parada del Freeride World Tour 2026 con el podio en el punto de mira

La competición se traslada a Pointe de Thorens (3.200 m): 460 metros de desnivel, 38° de pendiente media y una cara “larga” que exige cabeza

Núria Castán tiene puesto el punto de mira en el podio de Val Thorens

Núria Castán tiene puesto el punto de mira en el podio de Val Thorens / Dom Daher

Sergi Mejías

Sergi Mejías

Val Thorens es uno de esos lugares donde el freeride se entiende sin necesidad de traducirlo: altura, amplitud y una montaña que, cuando se pone seria, obliga a elegir con precisión. Este lunes 26 de enero, el Freeride World Tour 2026 aterriza en la estación francesa para disputar su segunda prueba del año, y lo hace con una española que ya ha dejado clara su intención desde la primera carrera: Núria Castán Barón llega preparada para volver a pelear arriba.  

El punto de partida es sólido. Castán viene de firmar la cuarta posición en Baqueira Beret, estreno de temporada y primer aviso de que su snowboard sigue compitiendo con naturalidad en la zona noble del circuito. En un campeonato donde cada descenso pesa —por puntuación, por confianza y por narrativa—, ese resultado la coloca desde el inicio como una de las riders a seguir. No por promesa, sino por historial: tercera del Freeride World Tour 2025 y subcampeona en 2024, Núria ya conoce el terreno donde se decide un año.  

Val Thorens, sin embargo, no es una repetición. Cambia el escenario, cambia la lectura y cambia el tipo de presión. La carrera debía disputarse inicialmente en la cara de Cime Caron, pero las condiciones actuales de nieve llevaron a la organización a considerar esa opción inadecuada. El freeride, cuando es de verdad, también es esto: adaptar el espectáculo al criterio técnico y a la seguridad, sin traicionar la esencia.  

La alternativa elegida es Pointe de Thorens (3.200 m), situada en el extremo este de la estación. Un terreno que, sobre el papel, promete lo que el freeride necesita para ser algo más que un salto bonito: altura, pendiente y libertad suficiente para que cada rider encuentre su propia firma. El circuito presenta 460 metros de desnivel y una pendiente media de 38°, ingredientes que abren el abanico de líneas y obligan a tomar decisiones con criterio. Aquí no se trata solo de “bajar fuerte”: se trata de leer la montaña.  

Y la propia Núria lo verbaliza desde dentro, con esa mezcla de estrategia y realismo que define a quien compite en serio: “Las condiciones han cambiado mucho, están duras pero tocará adaptarse. Saldré la última así que deberé ser estratega e intentaré adaptarme a la montaña con las condiciones que habrá. Intentaré dar mi mejor versión. Es una cara muy larga, por lo que se debe escoger una línea inteligente. Llevo cuatro días estudiándola para escoger la línea que mejor cuadre con mi estilo y con lo que quiero mostrar mañana.”  

Ahí está el núcleo de la jornada: nieve dura, una cara larga, y una línea que debe tener sentido desde arriba hasta abajo. En freeride, el margen entre “inteligente” y “demasiado” se mide en centímetros y en segundos. Una entrada agresiva puede abrir la puerta al descenso perfecto… o cerrar la carrera en la primera sección. En este Pointe de Thorens, donde la pendiente ya pide compromiso por sí sola, la lectura será tan importante como la ejecución.

Además, el orden de salida también añade contexto. Núria saldrá la última de Snowboard Mujeres, con dorsal 7, un detalle que condiciona el planteamiento: ver qué ocurre antes, cómo responde la montaña, qué líneas se abren o se rompen, y qué tipo de nieve queda tras las bajadas previas. Antes competirán los chicos de snowboard, luego las chicas, después los esquiadores y, por último, las esquiadoras cerrarán la competición.  

En lo operativo, el freeride también tiene su horario: el primer snowboarder saldrá a las 12:30 h, y la competición se podrá seguir en directo en el canal de YouTube del Freeride World Tour desde las 12:15 h.  

Val Thorens llega, por tanto, como una prueba de madurez y de ambición. Para Castán, es el tipo de día que puede cambiar el tono del invierno: consolidar un inicio fuerte, confirmarse como candidata real al podio y volver a demostrar —en un terreno distinto, con condiciones distintas— que su snowboard no necesita excusas. Solo montaña. Y una línea que tenga verdad.

TEMAS