Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

ACTUALIDAD

El nuevo negocio de Jorge Martín (lejos de las motos) y que tiene que ver con el fitness

El campeón del mundo convierte su dorsal en marca y aterriza en el barrio de Retiro con un concepto "integral"

El piloto español del equipo Aprilia de Moto GP, Jorge Martín

El piloto español del equipo Aprilia de Moto GP, Jorge Martín / EFE

David Boti

David Boti

La bandera de cuadros de 2025 ya está guardada, pero Jorge Martín no ha levantado el pie. Si dentro del circuito su nombre se asocia a velocidad y ambición, fuera del paddock empieza a construir otra narrativa: la del deportista que convierte su carrera en una marca con recorrido. Y su última maniobra no tiene nada que ver con motos, neumáticos o telemetrías. Martín ha estrenado en Madrid su propio centro deportivo: OnFit 89.

El nombre no es casual. Ese “89” es un guiño directo al dorsal que le ha acompañado durante años y que, a estas alturas, funciona como firma reconocible. En tiempos de deportistas-empresa, el número ya no solo identifica en la parrilla: también sirve para ordenar una identidad, vender un estilo y, sobre todo, diferenciarse en un mercado saturado. En ese punto, el proyecto de Martín se entiende como una extensión natural de su vida en la alta competición.

OnFit 89 está ubicado en la calle Cavanilles, 21, una zona estratégica de la capital, con el barrio de Retiro como marco y un público potencial que encaja con la idea de “centro de rendimiento” más que con la de gimnasio convencional.

El lanzamiento, además, llega con una campaña agresiva de captación aprovechando el clásico pico de enero: cuota promocional de 45 euros hasta el 8 de enero. Un gancho directo a los propósitos de año nuevo, pero con el reclamo extra de entrenar bajo una filosofía ligada a la élite.

La propuesta intenta desmarcarse de la sala típica de máquinas. La idea es ofrecer una experiencia integral: espacios de entrenamiento, sí, pero también consultas de nutrición y salas de fisioterapia para cerrar el círculo del rendimiento. En el fondo, es la traducción a la vida diaria de lo que cualquier piloto vive durante una temporada: entrenar, recuperarse, comer bien y repetir. Con un matiz importante: hacerlo en un entorno accesible y de barrio, sin perder el lenguaje del alto nivel.