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Nutrición

Nicklas Brendborg, biomédico, desmonta el mito del ayuno intermitente: no hace milagros, pero puede ser útil para perder peso

El experto matiza que sus beneficios dependen de cada persona y advierte de que no es una solución universal para adelgazar

Nicklas Brendborg

Nicklas Brendborg

Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

Cada vez es más difícil resistirse. No es casualidad. Tanto la industria alimentaria como la tecnológica llevan años afinando sus productos para enganchar: saben qué nos gusta, qué activa nuestro cerebro y qué nos hace volver una y otra vez.

El azúcar, las notificaciones, el scroll infinito… todo está diseñado para darnos ese placer inmediato que termina convirtiéndose en hábito. El problema es que no hablamos de elecciones completamente libres.

Nicklas Brendborg desmonta este famoso mito

Nos movemos en un entorno que empuja constantemente hacia ese consumo rápido, casi automático. Y ahí es donde entra el debate: hasta qué punto somos responsables y hasta qué punto estamos condicionados. Con la mirada puesta en un 2026 en el que muchos quieren “ponerse a tope”, conviene entender algo importante: no todo es cuestión de fuerza de voluntad.

Nuestra biología juega un papel clave, y el entorno sabe cómo aprovecharlo. Así lo explica el biólogo molecular Nicklas Brendborg en su libro Superestimulados. No eres tú, es tu biología, donde detalla cómo distintas industrias diseñan estímulos para mantenernos enganchados y seguir alimentando un consumo que, muchas veces, pasa factura a nuestra salud.

Nutrición sana y actividad física: fundamental para la eficacia de muchos tratamientos

Nutrición sana y actividad física: fundamental para la eficacia de muchos tratamientos / CMS

En su libro, explica que el lector se va a encontrar con un análisis directo de varios de los grandes problemas de salud que atraviesa la sociedad actual. Señala, por ejemplo, la expansión de la obesidad a nivel global, con una tendencia clara: cada año el peso medio de la población aumenta.

También pone el foco en la soledad, un fenómeno cada vez más extendido. Según apunta, las personas tienen menos amigos que antes, pasan más tiempo en casa y disminuye el número de quienes mantienen una relación de pareja.

Todo ello, concluye, está conectado por un mismo hilo: la exposición constante a lo que define como “superestímulos”, es decir, impulsos que empujan a comer más, buscar placer inmediato, socializar en exceso o consumir sin control.

Antes de terminar, explica que concentrar todas las calorías en una o dos comidas suele generar una mayor sensación de saciedad, y que por eso algunas personas logran perder peso con este enfoque. Sin embargo, aclara que el ayuno no tiene nada de mágico: simplemente reduce la ingesta total de calorías.

Desde su punto de vista, considera más saludable prescindir de la última comida del día en lugar de saltarse la primera. Señala que muchas personas salen a trabajar sin desayunar, y advierte que este hábito no resulta tan beneficioso para la salud.