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SALUD

National Geographic lo tiene claro: este es el ejercicio diario que deben hacer los mayores de 65 años

Cumplir 65 años es un lujo en toda regla. Una vida de experiencias, vivencias y recuerdos, pero, el tiempo no se detiene y toca centrarse en cuidarse más y vivir mejor cada etapa

Hombre de 65 años haciendo deporte

Hombre de 65 años haciendo deporte / Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

Cumplir 65 años es, en cierto modo, un privilegio: una mochila llena de experiencias, recuerdos y vida vivida. Pero también es una etapa en la que el cuerpo empieza a cambiar de forma inevitable.

Los huesos pierden densidad y se vuelven más frágiles, la fuerza y la resistencia ya no son las mismas, y el equilibrio puede resentirse, aumentando el riesgo de caídas. A esto se suman cambios hormonales y ajustes en el sistema cardiovascular, que también acusa el paso del tiempo.

El ejercicio ideal que debes de hacer si tienes 65 años

No es nada extraño ni repentino: es biología. Y precisamente por eso, no se trata de resignarse, sino de actuar a tiempo, adaptando hábitos y cuidando el cuerpo para seguir manteniendo calidad de vida.

No es cuestión de tirar la toalla y empezar a buscar el sofá más cómodo ni la tele más grande del mercado. Al contrario, quizá sea el momento de recuperar la ropa deportiva que anda olvidada en el armario, sacudir las zapatillas y volver a moverse un poco más. Porque, al final, no se trata tanto de los años que van pasando, sino de cómo decides vivirlos.

Persona mayor haciendo deporte

Persona mayor haciendo deporte / SPORT

Y ojo, porque la solución no siempre pasa por apuntarse al gimnasio o lanzarse a la piscina. A veces lo más simple es lo más efectivo. Incluso hay propuestas tan curiosas como la que ha destacado National Geographic: caminar hacia atrás. Algo tan básico como salir a andar, pero cambiando por completo la forma de hacerlo.

Puede sonar extraño al principio, pero caminar hacia atrás se está convirtiendo en un recurso cada vez más habitual en algunos entrenamientos.

No es una ocurrencia sin base: distintos especialistas lo están incorporando por sus beneficios en el equilibrio, el fortalecimiento de músculos menos utilizados y la mejora de la coordinación, algo especialmente interesante con el paso de los años.

La diferencia con la marcha tradicional es clara. Cuando caminamos hacia adelante, el esfuerzo recae sobre todo en tobillos y gemelos. En cambio, al hacerlo en sentido contrario, el cuerpo se ve obligado a redistribuir la carga, implicando más a caderas y rodillas.

Ese ajuste cambia por completo la activación muscular y hace trabajar zonas que normalmente quedan en segundo plano. Ahora ya lo sabes para la próxima vez que salgas a caminar a la calle.