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Ni nadar ni caminar: el ejercicio que mejora la fuerza en las piernas a partir de los 65

Nadar sigue siendo beneficioso, pero no tanto como otro ejercicio que también puedes hacer en el agua

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Cristian Miguel Villa

Cristian Miguel Villa

A partir de los 65 años, ganar fuerza en las piernas no pasa necesariamente por caminar o nadar. De hecho, hay un ejercicio en el agua que está ganando popularidad por ser más efectivo y, sobre todo, más seguro para las articulaciones.

El ejercicio en el agua que cada vez practican más mayores

El ejercicio en cuestión es el que se conoce como 'marcha con piernas estiradas', popularizado internacionalmente como 'straight leg march'. Y el motivo de ello es que supone una variante a caminar en el agua con beneficios añadidos.

Esencialmente, la ejecución de este ejercicio pasa por levantar las piernas rectas hacia adelante mientras se camina dentro del agua. Lo ideal es hacerlo con una altura de agua entre la cintura y el pecho de la persona.

Asimismo, también es necesario asegurarse de que se mantiene el cuerpo recto y el abdomen activado. Lo ideal es alternar las piernas de una forma controlada e ir aumentando la intensidad poco a poco.

Correr, nadar o caminar puede ser una parte más del tratamiento de quienes padecen trastornos psicológicos.

Correr, nadar o caminar puede ser una parte más del tratamiento de quienes padecen trastornos psicológicos. / Archivo

Una de las razones por las que cada vez más personas mayores practican la marcha con piernas estiradas es que no requiere de experiencia alguna ni material. El único requisito es estar sumergido, y hoy en día una playa o piscina suele quedar generalmente cerca para muchos.

Asimismo, los principales efectos que causa este ejercicio es, lógicamente, un fortalecimiento de las piernas, pero también una activación del abdomen (el llamado 'core') y ayuda a mejorar tanto el equilibrio como la postura, esenciales en edades más avanzadas.

Otras ventajas que vale la pena destacar son que también funcionan como un buen ejercicio cardiovascular si se aumenta el ritmo bajo el agua, y que además es muy seguro para las articulaciones, pues el agua reduce todo posible impacto en estas.

Cuando uno se hace mayor, lo importante ya no es solo moverse, sino saber cómo hacerlo adecuadamente. Y ejercicios como este demuestran que, con el enfoque adecuado, es posible ganar fuerza sin castigar el cuerpo.