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Masella, la más madrugadora de los Pirineos

La estación catalana abre el 26 de noviembre con 11 km esquiables, gracias a una fuerte inversión en nieve producida y un firme compromiso con la sostenibilidad y el empleo local

Masella inaugura la temporada con 11 kilómetros esquiables

Masella inaugura la temporada con 11 kilómetros esquiables

Sergi Mejías

Sergi Mejías

Con los primeros copos y temperaturas gélidas como aliados, Masella vuelve a dar el golpe de efecto: este miércoles 26 de noviembre abrirá sus pistas, convirtiéndose en la primera estación de esquí en funcionamiento de los Pirineos y de toda España. Una hazaña que ya se está convirtiendo en tradición gracias a una estrategia clara: inversión tecnológica, sostenibilidad y compromiso social.

Para esta apertura anticipada, la estación ofrecerá 6 pistas abiertas, sumando un total de 11 kilómetros esquiables, con espesores de nieve que oscilan entre los 30 y 35 cm. Los accesos estarán habilitados tanto desde el Pla de Masella (1.600 m) como desde Coma Oriola (1.950 m). Pero esto es solo el principio. A partir del viernes se prevé la apertura progresiva de más remontes y pistas, con el objetivo de llegar al Puente de la Purísima con buena parte del dominio disponible.

El secreto de este pistoletazo de salida tan precoz se encuentra en las importantes inversiones realizadas este verano en el sistema de nieve producida. Por un lado, se ha renovado completamente la sala de máquinas del Pla de Masella, y por otro, se han sustituido los antiguos cañones por otros más eficientes. ¿El resultado? Un ahorro energético del 25%, una producción de nieve un 30% mayor y una notable reducción de la huella de carbono.

Pero Masella no solo piensa en blanco. Detrás de esta apertura también hay un fuerte componente social. Propiedad de la Fundación Bosch Aymerich, la estación apuesta por una temporada larga para asegurar empleo estable y más duradero, beneficiando directamente a la economía de la comarca de la Cerdanya.

El invierno arranca, y Masella toma la delantera. Ahora solo falta abrocharse las botas, encerar los esquís y dejarse llevar por la emoción del primer descenso de la temporada.

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