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Luis Enrique (55 años): "Hago deporte en ayunas, y después de entrenar desayuno sólo si me apetece. He llegado a cenar seis huevos…"

El técnico del PSG apuesta por romper el sedentarismo con pequeños gestos constantes que desafían las normas tradicionales del entrenamiento

La peculiar rutina de Luis Enrique para mantenerse en forma: "Cada media hora hay que moverse"

La peculiar rutina de Luis Enrique para mantenerse en forma: "Cada media hora hay que moverse" / Archivo

Mariona Carol

Mariona Carol

El debate sobre cómo mantenerse en forma ha dado un giro en los últimos años, y figuras como Luis Enrique se han convertido en referentes de nuevas formas de entender la salud. Lejos de rutinas rígidas o planes extremos, el entrenador asturiano defiende una idea sencilla pero contundente: moverse a lo largo del día es tan importante como entrenar.

Al frente del Paris Saint-Germain, en plena élite competitiva, su enfoque no pasa por fórmulas milagro. Su filosofía se basa en escuchar al cuerpo y adaptar los hábitos a las sensaciones personales, evitando reglas inamovibles. Comer cuando hay hambre, entrenar cuando corresponde y no obsesionarse con horarios estrictos forman parte de un método que busca sostenibilidad a largo plazo.

Una rutina que rompe con lo convencional

En el documental No Tenéis Ni **** Idea, el técnico muestra una práctica que ha llamado especialmente la atención: interrumpir su jornada cada 30 minutos para realizar algún tipo de movimiento. Esta "movilidad constante" no implica entrenamientos intensos, sino pequeños estímulos como estiramientos, flexiones o activación muscular.

Durante una reunión de trabajo, una alarma en su reloj marca el momento de levantarse. Sin dudarlo, comienza a hacer ejercicios en su propio despacho, sorprendiendo a quienes le rodean. "Cada media hora hay que moverse, todos los grupos musculares. Estamos en el despacho unas 8 o 10 horas, somos lo que se llama sedentarios activos", explica.

La escena, que rápidamente se viralizó, refleja una idea clave: el verdadero enemigo no es la falta de ejercicio puntual, sino la inactividad prolongada.

Ayuno, alimentación y sentido común

Otro de los aspectos que ha generado interés es su relación con el ayuno intermitente. Lejos de plantearlo como una norma estricta, Luis Enrique lo integra de forma flexible en su rutina diaria. "Para hacer deporte, lo hago en ayunas y, al acabar, si me apetece, desayuno o espero a la comida. Va según cómo me siento", comenta.

Los expertos matizan que esta práctica puede ser útil en ejercicios cardiovasculares suaves, pero no siempre es recomendable en entrenamientos de fuerza, donde la disponibilidad de energía resulta fundamental. En cualquier caso, su enfoque vuelve a insistir en la adaptación individual.

En el plano nutricional, el técnico también rompe con ciertos mitos. Su defensa del huevo como alimento completo se alinea con la evidencia científica actual: una fuente de proteína de alta calidad, accesible y versátil. "He cenado seis huevos… es uno de los alimentos con más nutrientes", asegura, alejándose de dietas restrictivas o modas pasajeras.

Disciplina, humor y viralidad

Dentro del propio equipo técnico, las reacciones tampoco se hicieron esperar. Ante la pregunta de si también se levantaba por la noche cada media hora, respondió con ironía: "Por la noche también... luego me decís "me duele la espalda"".

Más allá del tono humorístico, la escena pone sobre la mesa una cuestión relevante: cómo integrar el movimiento en entornos laborales cada vez más sedentarios.

Una filosofía que va más allá del deporte

Conocido por su afición al ciclismo y su compromiso con la actividad física, Luis Enrique proyecta una imagen coherente entre discurso y práctica. Su rutina no busca ser universal ni perfecta, sino funcional y sostenible.

El documental también muestra su lado más personal, incluyendo momentos de gran carga emocional como el recuerdo de su hija Xana. "Me considero afortunado… vino a vivir con nosotros nueve años maravillosos", afirma en uno de los pasajes más conmovedores.

En conjunto, su forma de entender la vida combina disciplina, resiliencia y sentido común, trasladando una idea clara: cuidar el cuerpo no depende de grandes cambios, sino de decisiones constantes a lo largo del día. Una filosofía que, más allá del fútbol, sigue inspirando a muchos.