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SALUD

Lucía Aguado, entrenadora: "El alcohol no es saludable, ni una copa de vino al día. Inflama tu hígado, destruye tu microbiota y sabotea por completo la pérdida de grasa"

¿Una copa de vino al día no hace daño? Esto es lo que opina la experta Lucía Aguado, que señala sus posibles problemas.

Lucía Aguado, entrenadora

Lucía Aguado, entrenadora / Instagram

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Álex Pareja

Álex Pareja

Lucía Aguado ha puesto en duda una de las creencias más extendidas sobre alimentación y salud: que tomar una copa de vino tinto al día es beneficioso para el corazón. La experta reconoce que el vino contiene polifenoles y antioxidantes, pero recuerda que esos compuestos llegan al organismo acompañados de etanol, una sustancia que también tiene efectos perjudiciales

Su alternativa es mucho más sencilla: obtener esos antioxidantes directamente de alimentos como los frutos rojos, sin necesidad de consumir alcohol. Arándanos, fresas, frambuesas y moras aportan compuestos vegetales interesantes y no incluyen los riesgos asociados a una bebida alcohólica.

Lucía Aguado y el vino tinto

Lucía Aguado y el vino tinto / Archivo

El origen del mito

Durante años, distintos estudios asociaron el consumo moderado de vino tinto con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares. La explicación se centraba principalmente en el resveratrol y en otros polifenoles presentes en la uva y en el vino.

Ese mensaje acabó popularizándose de una forma muy sencilla: una copa de vino al día era buena para el corazón. Sin embargo, la asociación estadística no demuestra que el vino sea la causa directa de una mejor salud. Las personas que beben moderadamente pueden tener también otros hábitos que influyen en su salud, como una alimentación más equilibrada, mayor actividad física...

Además, los posibles beneficios cardiovasculares no compensan necesariamente los riesgos generales del alcohol. Por eso, las autoridades sanitarias no recomiendan empezar a beber vino como estrategia preventiva, y expertos como Lucía Aguado así lo respaldan.

Polifenoles junto a etanol

El razonamiento de Aguado en un vídeo en sus redes sociales se basa en que el vino puede contener sustancias interesantes, pero también alcohol. Los polifenoles tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y algunos de ellos se han relacionado con una mejor función vascular.

Una visitante de la Barcelona Wine Week prueba un vino tinto durante la feria.

Una visitante de la Barcelona Wine Week prueba un vino tinto durante la feria. / Enric Fontcuberta / Efe

El problema es que, cuando se consumen a través del vino, van acompañados de etanol. El alcohol se metaboliza principalmente en el hígado y puede favorecer daños hepáticos cuando se consume de forma habitual o en cantidades elevadas. También puede afectar al sueño, al control del apetito y al equilibrio energético, aspectos relevantes para quienes intentan perder grasa.

Por eso, el argumento de la experta es que no tiene mucho sentido utilizar una bebida alcohólica como vehículo de unos compuestos que también se encuentran en alimentos sin alcohol. Si lo que se buscan son antioxidantes, existen alternativas más directas y con un perfil nutricional más completo.

Los frutos rojos como alternativa perfecta

Los frutos rojos contienen antocianinas, pigmentos naturales responsables de buena parte de sus colores azulados, morados y rojizos. Estos compuestos se han estudiado por su posible relación con la salud cardiovascular y la función de los vasos sanguíneos.

Una investigación de la Universidad de Harvard observó que las mujeres que consumían frutos rojos tres o más veces por semana presentaban un riesgo de infarto un 32% menor que quienes apenas los tomaban. Ese resultado no significa que comer fresas o arándanos elimine el riesgo cardiovascular, pero sí respalda la conveniencia de incluirlos dentro de una dieta saludable.