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El año en que Kilian Jornet volvió a desafiar los límites: "Ha sido el reto más duro de mi vida"

El catalán firmó en 2025 uno de los años más descomunales jamás vistos en el deporte. combinando podios en la élite mundial con un proyecto de resistencia extrema

Kilian Jornet reflexiona con Sport sobre su último reto en las oficinas de NNormal

Kilian Jornet reflexiona con Sport sobre su último reto en las oficinas de NNormal / EFE

David Boti

David Boti

Barcelona

Hay años que suman títulos y temporadas que agrandan un palmarés. Y luego están esos cursos que trascienden el deporte y obligan a replantearse dónde están los límites reales del ser humano. Para Kilian Jornet, 2025 ha sido exactamente eso: un punto de inflexión que no se mide solo en resultados, sino en profundidad, desgaste y propósito.

El primer gran aviso llegó en la Western States 100, una de las pruebas más icónicas del ultrafondo mundial. En una edición especialmente rápida y marcada por el calor, Jornet regresó al podio con una tercera posición que confirmó su vigencia absoluta entre los mejores corredores del planeta. A sus 37 años, cuando muchos ya miran al pasado, Kilian volvió a demostrar que sigue compitiendo de tú a tú con una generación más joven, más explosiva y cada vez más especializada.

Pero si algo define este 2025 es el proyecto States of Elevation, una gesta que va mucho más allá de cualquier carrera. Durante 31 días consecutivos recorrió Estados Unidos sin utilizar medios motorizados, enlazando a pie y en bicicleta 72 montañas de más de 4.000 metros. Más de 5.000 kilómetros y un desnivel positivo superior a los 120.000 metros dibujan cifras que cuesta asimilar incluso para los más expertos.

"States of Elevation ha sido el reto más duro de mi vida", reconocía Jornet a SPORT en las oficinas de NNormal en Mallorca, apenas unos días después de completar el desafío. "La primera semana fue horrible. Llegué con jet lag y el primer día fueron 21 horas de ejercicio. El cuerpo luchaba contra todo".

David Boti, subdirector de Sport, charlando con Kilian Jornet junto a su nuevo libro

David Boti, subdirector de Sport, charlando con Kilian Jornet junto a su nuevo libro / NOW BOOKS

Ese inicio marcó el tono del proyecto. Jornadas interminables, noches de apenas dos o tres horas de sueño y un desgaste energético extremo. Sin embargo, lo más sorprendente llegó después. "Al final es curioso cómo el cuerpo se adapta. Las dos últimas semanas ya estaba completamente adaptado. Cuando terminé, todavía pedía las 9.000 calorías diarias. Muscularmente aún decía: 'no hemos acabado'".

La dureza, sin embargo, no fue solo física. “Creo que lo más difícil es la resiliencia. Hay muchos momentos en los que te preguntas qué haces allí. Te levantas a las cinco de la mañana, llueve, hace frío, te duele algo… Las ganas bajan”, explicaba. No hablamos de grandes lesiones, sino de una acumulación constante de molestias, caídas, golpes y microdolores que obligan al cuerpo a readaptarse cada día.

Comparado con proyectos anteriores, el propio Kilian no duda: “Fue más duro que los Pirineos o los Alpes. Por la duración y porque físicamente era mucho más exigente. En los Alpes el riesgo mental era mayor; aquí el desgaste fue puramente físico”.

Kilian Jornet, en las oficinas de NNormal

Kilian Jornet, en las oficinas de NNormal / EFE

El reto también tuvo una dimensión ambiental y reflexiva. Jornet se encontró con un país de contrastes extremos entre terrenos privados cerrados y enormes espacios naturales protegidos. “La diferencia entre lo público y lo privado allí es brutal. La naturaleza es mucho más salvaje, pero también más frágil”, reflexionaba, destacando el papel de su fundación como altavoz de problemáticas locales.

Detrás de la gesta hubo también equipo, logística y humanidad. “Éramos pocos, muy unidos. Llegaba a la caravana y contaba las aventuras del día. Eso te libera la mente”. Y, como siempre, la familia. “Todo esto se planifica también en casa. No dejas de pensar en ellos. Ahora la libreta de 2026 ya está abierta, pero primero hay que hablarlo con Emelie”.

El balance final de 2025 dibuja a un Kilian Jornet total: competitivo al máximo nivel y, al mismo tiempo, explorador de nuevos límites físicos y mentales. Un año que no solo suma cifras imposibles, sino que consolida una forma única de entender el deporte, la montaña y la vida. Un año que, sencillamente, vuelve a situarlo en una dimensión propia.