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Juanito Oiarzabal (69 años), leyenda del alpinismo: "Por la mañana voy al gimnasio y tres días a la semana a la montaña"

El alpinista fue la primera persona en escalar en dos ocasiones las tres cimas más altas del mundo y el sexto en ascender los "ochomiles"

Juanito Oiarzabal, en la cima del Annapurna, el último de los ochomiles que ascendió por primera vez, en 1999.

Juanito Oiarzabal, en la cima del Annapurna, el último de los ochomiles que ascendió por primera vez, en 1999. / Juan Vallejo / EFE

Javier Fidalgo

Javier Fidalgo

Juanito Oiarzabal (Vitoria, 1965) es el sexto del mundo en ascender las 14 montañas de más de 8000 metros que hay en la Tierra, popularmente conocidos como los "ochomiles". Además, es el tercero en hacerlo sin ayuda de oxígeno adicional.

El alpinista fue la primera persona en escalar en dos ocasiones las tres cimas más altas del mundo: Everest, K2 y Kangchenjunga. Durante 23 años de carrera, ha realizado 35 expediciones importantes, convirtiéndose en una leyenda del alpinismo.

Recientemente, el deportista de élite ha estrenado su documental en el BBK Mendi Film Bilbao Bizkaia, 'Oiarzabal, de Juan a Juanito'. Un largometraje donde Javier Alvaro, hijo de Sebastián Alvaro, compañero de Juanito, explora la personalidad del mito montañero.

En este contexto, Oiarzabal ha concedido una entrevista a 'La Vanguardia', donde reconoce que el paso del tiempo ha cambiado su relación con la montaña. "Las lesiones que he tenido últimamente, la operación del hombro que ahora sólo levanto a unos 30 grados, las amputaciones de los dedos de mis pies, las terminas nerviosas que continuamente me dan hormigueo...", comienza.

"Además, me he engordado a causa de dos embolias de pulmón y sobre todo a un COVID muy grave que me tuvo ingresado 25 días", detalla el alpinista. No obstante, el montañero sigue teniendo una rutina muy activa.

"Si estoy en casa en Vitoria, por la mañana voy al gimnasio y tres días a la semana a la montaña, donde doy un paseo de tres, cuatro o cinco horas", comenta al citado medio. Fuera del entrenamiento, Oiarzabal explica la importancia del ocio para la salud mental.

"También hago la compra y la comida, y por la tarde la partida de mus de tres a seis es imperdonable. Juego todos los días que estoy en casa, y eso lo pongo por delante de muchas cosas en mi vida, porque es una manera de relajarme, de liberarme y de estar tranquilo", argumenta el alpinista.

A pesar de su agenda, el documental y las conferencias, Oiarzabal sigue muy vinculado al alpinismo: "Estoy ahora con la jubilación activa y acabo de venir hace tres meses del Tíbet con un pelotón. He estado también en Eslovenia con otro grupo".

Por último, el alpinista desvela sus planes para el futuro más cercano: "En primavera haré la vuelta a Manáslu, que es un 8.000 de Nepal. Después, más adelante, haré un trekking en las montañas de Uganda y ver a los gorilas".