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SALUD

José Manuel Felices, radiólogo, explica por qué nunca debes bañarte tras hacer ejercicio

Es normal desear asearse para eliminar la sudoración y los malos olores tras una rutina de entrenamiento, pero es un error

Bañarse tras ejercitarse puede dar lugar a mareos o síncopes

Bañarse tras ejercitarse puede dar lugar a mareos o síncopes / El Independiente

Ronald Goncalves

Ronald Goncalves

Teniendo en consideración la sensación de suciedad y olores que quedan tras hacer ejercicio, es una sensación muy común el querer llegar rápido a casa para poder bañarse, pero se trata de una mala decisión.

De acuerdo con lo compartido por el profesor universitario José Manuel Felices, médico especializado en radiología, pasar a la ducha luego de una rutina de entrenamiento es un error que puede cobrarse con la salud de las personas.

"Nunca te duches después de hacer deporte" es la consigna con la que empieza su mensaje, dando tres razones específicas por las cuales deberías evitar lavarte inmediatamente después de ejercitarte.

"Mientras entrenamos, los músculos queman energía y eso produce calor, lo que eleva la temperatura de tu cuerpo. Para compensarlo, los vasos sanguíneos se dilatan y se facilita la sudoración que baña y evapora la piel, disminuyendo la temperatura", explicó Felices en primer lugar.

Luego, profundizó en el tópico: "Si terminamos el entrenamiento y nos vamos corriendo a la ducha, interrumpimos el proceso natural y puede dar lugar a mareos e, incluso, a síncopes".

Simultáneamente, Felices detalló que "el sudor también arrastra toxinas que salen a la superficie de la piel, si nos duchamos enseguida, no permitimos al cuerpo que termine de excretar esas toxinas, dejando una sensación de que no se haya completado la limpieza, incluso como si siguiéramos sudando después de ducharnos".

Por otra parte, el especialista alude al cuidado de la piel como otra de las razones para evitar el baño después de hacer ejercicio, ya que "el sudor tiene un pH ligeramente ácido, lo que protege a la piel de bacterias y agresiones externas, mientras hacemos ejercicio".

"Si te duchas muy rápido, sobre todo con jabones alcalinos, rompes ese equilibrio, y tu piel queda más indefensa pudiendo irritarse o resecarse", añadió, últimamente compartiendo que "la ciencia apoya que estos procesos duran unos 15 minutos después de acabar la actividad".

"Hidrátate, socializa con tus compañeros o reflexiona sobre lo bien que lo has hecho, y entonces, date esa merecida y necesaria ducha", concluyó.