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SALUD

Las instructoras de pilates coinciden: este entrenamiento fortalece el core y alarga tu vida a partir de los 60

Es un ejercicio clave para evitar caídas y dolores a partir de los 60 años

Imagen de una mujer haciendo pilates

Imagen de una mujer haciendo pilates

David Cruz

David Cruz

El pilates se ha consolidado como una de las disciplinas más eficaces para mantenerse en forma con el paso de los años. Lejos de su fama de ejercicio suave, cada vez más instructoras coinciden en que puede ser clave para desarrollar fuerza y proteger la salud a partir de los 60 años.

¿El motivo? Con la edad, se produce una pérdida progresiva de masa muscular que afecta directamente a la movilidad, al equilibrio y a la autonomía. No se trata solo de una cuestión estética, sino de poder seguir realizando actividades cotidianas con normalidad, como subir escaleras, cargar peso o levantarse sin dificultad.

En este contexto, el entrenamiento de fuerza se vuelve fundamental. Y el pilates, gracias a su enfoque en el control del cuerpo y la activación muscular profunda, es una alternativa eficaz y segura.

Sus ejercicios trabajan especialmente el core, es decir, esa musculatura profunda del abdomen que a veces se nos olvida. Además, también trabaja los músculos que sostienen la columna, por lo que ganas estabilidad.

Los 10 mejores ejercicios de pilates para la espalda

Los 10 mejores ejercicios de pilates para la espalda / Sport.es

Un core fuerte no solo mejora la postura, sino que también reduce el riesgo de caídas, previene dolores lumbares y favorece una mayor estabilidad al moverse. Esto resulta especialmente importante a partir de los 60, cuando la fragilidad y las lesiones pueden aumentar.

Además, el pilates tiene una ventaja clave: es de bajo impacto. Esto permite fortalecer el cuerpo sin sobrecargar las articulaciones, algo esencial en edades avanzadas o en personas con molestias previas. No se puede decir que no sea un ejercicio completo, ¿verdad?.

Las expertas insisten en que no es necesario realizar sesiones intensas ni complicadas. De hecho, una rutina sencilla con ejercicios bien ejecutados y repetidos con constancia puede generar grandes beneficios. La clave está en la progresión y en adaptar el nivel a cada persona.

Otro punto importante es la constancia. Más que entrenamientos puntuales, lo que realmente marca la diferencia es mantener una rutina regular a lo largo del tiempo. Incluso dos o tres sesiones semanales pueden ser suficientes para notar mejoras. Y no tanto ir a clase una vez cada dos semanas, ya que los efectos no serían tan notables.