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SALUD

Inés Moreno, traumatóloga: "Tus huesos no son ladrillos, y si los entrenas, cambian"

Más conocida como la Traumatóloga Geek en redes sociales, Inés Moreno rompe con un mito muy extendido sobre los huesos.

¿Sabías que tus huesos están vivos y se renuevan constantemente? Descubre los secretos de tu esqueleto

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Álex Pareja

Álex Pareja

Inés Moreno, conocida en redes como la Traumatóloga Geek, ha popularizado una idea que rompe con una creencia muy extendida: los huesos no son estructuras rígidas e inmóviles, sino tejido vivo que responde a lo que hacemos cada día. Por tanto, debemos entrenarlo.

Su mensaje parte de una base científica clara y, al mismo tiempo, muy fácil de entender: si sometes al esqueleto a carga, impacto o tensión, el hueso se adapta y puede volverse más fuerte. Por tanto, y teniendo en cuenta esta idea, hay una serie de recomendaciones que podemos tener en cuenta.

El hueso sí cambia

La doctora explica que el cuerpo no conserva los huesos como si fueran piezas fijas de un edificio, sino que los remodela constantemente según el estímulo que recibe. Esa idea se resume en la llamada ley de Wolff, formulada en el siglo XIX por Julius Wolff, que sostiene que el hueso se adapta a la carga mecánica que soporta.

En otras palabras, cuanto más trabajo útil recibe el hueso, más tiende a reforzarse. Moreno utiliza ejemplos llamativos para ilustrarlo, como el de los samuráis o los escaladores. En ambos casos, la exposición repetida a impacto, peso o agarre intenso termina generando huesos y manos más resistentes.

Entrenar sin miedo

No se trata de genética milagrosa, sino de adaptación. Uno de los mensajes más potentes de la traumatóloga es que el entrenamiento no solo sirve para los músculos. También puede mejorar la densidad ósea si se hace de forma adecuada y constante.

Caminar, correr, cargar peso o realizar ejercicios con impacto controlado estimulan al hueso de manera distinta, algo especialmente relevante para prevenir pérdida ósea con el paso de los años. La especialista insiste en que no hace falta buscar gestas extremas ni probar deportes de riesgo para notar cambios.

La clave está en entender que el cuerpo responde a la exigencia bien dosificada. Si no recibe estímulo, se debilita; si recibe carga progresiva, se fortalece. Por eso Moreno resume su idea con una frase tan simple como contundente: los huesos “escuchan” lo que haces.