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Una esquiadora provoca un alud sin querer y el vídeo da la vuelta al mundo

La española Ares Masip se encontraba en los Pirineos junto a su perro y grabó el momento en el que se desencadenó un alud bajo sus esquís

El vídeo de la esquiadora Ares Masip al ser empujada por un alud en Andorra

PI STUDIO

David Boti

David Boti

Un descenso aparentemente rutinario en los Pirineos estuvo a punto de acabar en tragedia. Ares Masip, subcampeona de España de enduro, practicaba esquí de montaña acompañada de su perro, se vio sorprendida por un alud que se desencadenó bajo sus esquís en una zona que conocía a la perfección. El momento quedó grabado en vídeo y su testimonio, publicado en Instagram, se ha convertido en un fenómeno viral: más de un millón de ‘likes’ y 19 millones de visualizaciones en apenas unos días.

El suceso ocurrió el día 8 de enero en una pala orientada al noreste, a unos 2.400 metros de altitud, en el entorno pirenaico. No era un lugar desconocido para ella: había descendido por esa misma zona siete u ocho veces esa temporada, tres de ellas en los cinco días previos. El parte oficial de riesgo de aludes marcaba nivel 1-2, considerado bajo o moderado, y había huellas recientes de otros esquiadores.

Nada parecía fuera de lo normal. Pero lo estaba.

Según explica la propia protagonista, aquel día se sentía cansada y decidió hacer una salida corta, sin objetivos ambiciosos. Una decisión que, paradójicamente, contribuyó a una falsa sensación de seguridad. Al iniciar el descenso, la placa de nieve cedió y la avalancha se activó de forma repentina. Logró salir ilesa, igual que su perro, pero el susto fue mayúsculo.

En su reflexión posterior, la esquiadora apunta a un concepto clave en la prevención de accidentes de montaña: la trampa heurística. Es decir, el sesgo mental que lleva a simplificar la realidad y a infravalorar el peligro cuando confluyen factores como un lugar conocido, un riesgo oficial bajo o la repetición de una actividad sin consecuencias previas. "No es que las condiciones fueran seguras —explica—, es que lo parecían".

Su mensaje final es claro y contundente: el riesgo cero no existe, ni siquiera en terrenos familiares ni en días aparentemente tranquilos. La avalancha, más allá del impacto viral del vídeo, ha dejado una lección que ya ha llegado a millones de personas: en la montaña, bajar la guardia puede ser el mayor peligro.

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