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A partir de los 50 años: el ejercicio ideal que protege tus rodillas, mejora el equilibrio y evita caídas

La experta Ana Arrechea señala las sentadillas como un ejercicio clave para mantener la masa muscular y la densidad ósea a partir de los 50 años

Así puedes cuidar las rodillas en los deportes de impacto

Así puedes cuidar las rodillas en los deportes de impacto / Freepik

David Cruz

David Cruz

Cumplir 50 años no significa renunciar a la forma física, pero sí obliga a adaptar la manera de entrenar. En esta etapa, el cuerpo experimenta cambios naturales como la pérdida de masa muscular —conocida como sarcopenia—, la reducción de la densidad ósea y una menor estabilidad articular.

Ante este escenario, el entrenamiento de fuerza deja de ser una opción y se convierte en una herramienta indispensable para mantener la calidad de vida con el paso de los años.

En este contexto, la entrenadora Ana Arrechea lo tiene claro: hay un ejercicio que destaca por encima de todos. "Las sentadillas son uno de los ejercicios más completos de fuerza y no necesitas nada más que tu propio cuerpo", afirma con rotundidad.

Según la experta, este movimiento trabaja de forma simultánea glúteos, piernas y abdomen, contribuyendo a preservar un buen nivel de fuerza, algo especialmente importante a partir de los 50 años.

Más allá de lo físico, las sentadillas tienen un impacto directo en la funcionalidad diaria. Al imitar gestos cotidianos como sentarse, levantarse o subir escaleras, mejoran la movilidad y reducen considerablemente el riesgo de caídas.

Sentadillas en casa

Sentadillas en casa / Seva Levytskyi / Freepik.

Además, fortalece el tren inferior, lo que protege las articulaciones especialmente sensibles como la cadera y las rodillas, muy importantes en personas mayores.

Otro de sus beneficios es su efecto sobre el metabolismo. Al implicar grandes grupos musculares, favorecen el gasto energético y ayudan a controlar el aumento de grasa corporal, un problema frecuente con el paso de los años.

Eso sí, la técnica es fundamental. Entre los errores más comunes destacan encorvar la espalda, llevar las rodillas hacia dentro o no activar correctamente la cadera. Corregir estos fallos es clave para evitar lesiones y maximizar resultados.

Para quienes empiezan, Arrechea recomienda progresar poco a poco. Se puede comenzar con sentadillas apoyadas en la pared y avanzar gradualmente hacia versiones sin apoyo o con peso. En cuanto a la frecuencia, lo ideal es realizarlas dos o tres veces por semana, dejando días de descanso.