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Cristina Giner, profesora de yoga: “Hay un gesto que hacemos al despertar y que puede cambiar cómo afrontas el día”

La experta compara una costumbre natural de animales como gatos y perros con una rutina sencilla que ayuda a activar el cuerpo desde primera hora de la mañana

Cristina Giner

Cristina Giner / Ramón Gutiérrez

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Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

En medio del ritmo acelerado del día a día, cada vez resulta más difícil dedicar unos minutos a uno mismo. Entre las jornadas de trabajo, las responsabilidades familiares y las prisas constantes, escuchar lo que necesita el cuerpo queda muchas veces en un segundo plano.

El descanso, el movimiento o simplemente parar un momento pasan a ser pequeños lujos dentro de una rutina que rara vez da tregua.

Cristina Giner nunca imaginó que el yoga acabaría ocupando un lugar tan importante en su vida. Su vínculo con el movimiento viene de lejos: desde niña practicó danza y desarrolló una sensibilidad especial hacia el cuerpo y todo lo relacionado con el bienestar.

Con los años, ese interés natural fue creciendo hasta llevarla a formarse como profesora de yoga. No lo vivió como una ruptura con su trayectoria profesional, sino como una evolución coherente con una inquietud que siempre había estado presente en ella: entender mejor el cuerpo y la manera en la que influye en el equilibrio físico y mental.

Persona mayor haciendo yoga

Persona mayor haciendo yoga / SPORT

Para ella, la manera en la que una persona se despierta condiciona por completo cómo afronta el resto del día. Considera que adelantar el despertador apenas diez minutos y dedicar ese tiempo a desperezarse, desayunar o tomar un café con calma puede marcar una gran diferencia en el inicio de la jornada.

Explica que, después de varias horas de sueño, el cuerpo necesita activarse de forma progresiva. Por eso defiende la importancia de estirarse y despertarse poco a poco, permitiendo que tanto el cuerpo como la mente reaccionen de una manera más amable y natural, en lugar de levantarse con prisas y mirando directamente el móvil.

Para ella, la clave está en empezar el día “abriendo el cuerpo y no el móvil”, algo que muchas personas hacemos unas vez nos despertamos y no debería ser así.