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La ciencia explica por qué no tienes ganas de hacer ejercicio: un "interruptor" activa las ganas de moverse

Un grupo de investigadores españoles ha descubierto dos proteínas que activan el área del cerebro que controla el movimiento

hacer ejercicio es fundamental para la salud

hacer ejercicio es fundamental para la salud / FREEPIK

Javier Fidalgo

Javier Fidalgo

Cada enero, es habitual que miles de personas se apunten al gimnasio para comenzar a hacer ejercicio. Entrenar regularmente es uno de los propósitos de año nuevo más comunes. No obstante, la constancia es difícil de conseguir por muchos motivos.

En ocasiones, esta irregularidad suele producirse por falta de motivación. Sin embargo, hay una razón científica que explica por qué no tenemos ganas de hacer deporte.

Así lo asegura un grupo de investigadores españoles, que han descubierto un 'interruptor' que estimula o frena la voluntad de hacer ejercicio. Según el estudio, hay dos proteínas que activan el área del cerebro que controla el movimiento, influyendo en las ganas de mantenerse activos.

Estas proteínas, presentes en los músculos, mandan una señal de aprobación al cerebro. Guadalupe Sabio, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), detalla el descubrimiento:

"Hemos descubierto una vía de señalización molecular entre músculo y cerebro que controla el que, cuando hacemos ejercicio, tengamos ese impulso de hacer todavía más", explica la autora.

El estudio ha sido publicado en la revista 'Science Advance' e indica que hay proteínas que se activan al hacer ejercicio, incitando a la actividad. Por otro lado, este 'interruptor' funciona a la inversa.

"Las proteínas que produce el músculo con el ejercicio se regulan entre sí, para evitar que el deseo de ejercitarse acabe perjudicando al organismo", señala Sabio. En este contexto, la investigadora destaca que el descubrimiento es clave para las personas con obesidad.

"En ellas hemos visto que hay una inhibición de las proteínas. Lo que nos lleva a justificar de forma orgánica porqué les cuesta más ponerse en activo", explica Sabio. Además, este hallazgo podría ayudar a entrenadores y entrenadoras a diseñar sus programas con más eficiencia.

"Se puede estudiar, algo que me interesa mucho, si distintos tipos de ejercicios (pesas, correr, CrossFit...) estimulan más o menos, y también si tienen el mismo efecto en una persona obesa que en una no obesa", reflexiona en la publicación.