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Ni caminar ni correr: los expertos revelan a qué edad debes empezar el entrenamiento de fuerza para no perder músculo

La OMS alerta sobre la sarcopenia: el ejercicio de fuerza es el más recomendable para combatirlo

Grupo de personas de 60  años haciendo ejercicio de fuerza

Grupo de personas de 60 años haciendo ejercicio de fuerza

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David Cruz

David Cruz

Cuando hablamos de envejecimiento, la pérdida de masa muscular es uno de los cambios más habituales. Aunque muchas personas creen que este problema aparece únicamente en edades avanzadas, los expertos advierten de que el deterioro muscular puede comenzar mucho antes de lo que se piensa.

Según varios estudios y organismos internacionales, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), los primeros síntomas de pérdida de masa muscular pueden aparecer a partir de los 30 o 35 años.

Este proceso, conocido como sarcopenia, provoca una disminución progresiva de la fuerza, la movilidad y la capacidad funcional, que se agrava especialmente a partir de los 60 años.

La sarcopenia, pérdida muscular relacionada con la edad, contribuye a la reducción de la fuerza

La sarcopenia, pérdida muscular relacionada con la edad, contribuye a la reducción de la fuerza / Centro de Investigación Ageingnomics

Los expertos explican que el cuerpo puede perder entre un 3% y un 8% de masa muscular por década, una cifra que aumenta todavía más después de los 65 años. Por ello, recomiendan incorporar entrenamiento de fuerza mucho antes de ser mayores.

Si hablamos de entrenamiento de resistencia, este se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para combatir este problema. Levantar pesas, utilizar bandas elásticas o hacer ejercicios con el propio peso corporal ayudan a mantener la musculatura activa y a preservar la autonomía física por más tiempo.

Volviendo a los consejos de los que más saben, es aconsejable hacer entre dos y tres sesiones semanales adaptadas a la condición física de cada persona.

A esto le podemos sumar actividades como caminar, practicar pilates o hacer tai chi para complementar el trabajo de fuerza y mejorar al mismo tiempo el equilibrio, fundamental para evitar caídas.

Y por supuesto, la alimentación también tiene un papel fundamental. Es imprescindible mantener una dieta equilibrada con una adecuada ingesta de proteínas que favorezca la conservación de la masa muscular, ayudando al mismo tiempo a reducir los efectos del envejecimiento.