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BIENESTAR

Borja Yus, entrenador personal, advierte: “Si aguantas la plancha más de medio minuto sin esfuerzo, algo no estás haciendo bien”

La técnica y la activación muscular marcan la diferencia en este ejercicio clave, mucho más exigente de lo que parece cuando se ejecuta correctamente

Borja Yus

Borja Yus

Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

La plancha abdominal se ha ganado un sitio fijo tanto en el gimnasio como en casa, casi como una prueba de resistencia para medir la fuerza del core.

A simple vista parece un ejercicio fácil —aguantar en línea recta y listo—, pero la realidad es otra: cada segundo cuenta y la postura lo es todo. Sin una buena técnica, ese esfuerzo deja de ser tan efectivo como parece y puede acabar trabajando menos de lo que debería.

Borja Yus, entrenador personal, avisa

Borja Yus, entrenador personal y uno de los creadores de contenido más seguidos en fitness, suele alejarse de los consejos imposibles y se centra en lo que realmente funciona en el día a día. En sus vídeos habla de rutinas accesibles, hábitos sostenibles y errores comunes que mucha gente repite sin darse cuenta.

En una de sus últimas publicaciones ha puesto el foco en un ejercicio tan básico como mal entendido: la plancha abdominal. “¿Estás haciendo mal la plancha abdominal?”, arranca planteando, dejando claro que no todo es aguantar más tiempo, sino hacerlo bien.

Mujer plancha abdominal

Mujer plancha abdominal / FREEPIK.

Borja lanza una advertencia clara a quienes creen dominar la plancha sin esfuerzo: si puedes aguantar más de medio minuto sin fatigarte y apenas sientes el trabajo en el abdomen, algo no está bien. Según explica, esa falta de tensión y activación no es señal de que estés fuerte, sino de que el ejercicio probablemente está mal ejecutado.

El entrenador propone un ajuste sencillo que cambia por completo el ejercicio: separar más los puntos de apoyo —antebrazos y pies— para aumentar la tensión en el core. Según explica, este pequeño cambio obliga al abdomen a implicarse mucho más, ya que tiene que trabajar más duro para mantener la estabilidad y la alineación del cuerpo.

Al incrementar esa distancia, el ejercicio deja de ser tan “cómodo” y pasa a exigir un esfuerzo mayor a nivel muscular. El resultado es una activación más profunda de la zona central, que se ve obligada a responder ante un reto mecánico más exigente.