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SALUD

Aviso de una médica: hacer demasiado cardio puede provocar este problema silencioso en tu cuerpo

Este sería el motivo por el que te cansas más si entrenas mucho

Isabel Viña.

Isabel Viña.

David Cruz

David Cruz

La práctica habitual de ejercicio físico se asocia a muchos beneficios para la salud, pero también puede tener efectos menos conocidos si no se controla adecuadamente. Así lo advierte la doctora Isabel Viña, quien señala que las personas que entrenan con alta intensidad o frecuencia tienen un mayor riesgo de desarrollar déficit de hierro.

Este mineral es esencial para el organismo, ya que participa directamente en la producción de hemoglobina, encargada de transportar el oxígeno a nuestros músculos.

Cuando los niveles de hierro disminuyen, el rendimiento físico se acaba resintiendo. La fatiga aparece antes, la recuperación se vuelve más lenta y la capacidad de esfuerzo disminuye de forma notable.

Según explica Isabel, el cuerpo pierde hierro de forma natural, pero estas pérdidas se incrementan con el ejercicio. El sudor es una de las principales vías, especialmente en deportes de resistencia o entrenamientos prolongados.

A esto se suma otro factor menos conocido: los microtraumas intestinales que pueden producirse durante actividades cardiovasculares intensas, favoreciendo una mayor pérdida de hierro a nivel digestivo.

Ciclismo personas mayores

Ciclismo personas mayores / Sport.es

Este escenario afecta sobre todo a perfiles como corredores, ciclistas, triatletas o culturistas que someten al cuerpo a un desgaste continuo en el tiempo. En estos casos, el déficit puede pasar desapercibido en sus primeras fases, pero se acaba manifestando en forma de cansancio persistente o bajo rendimiento.

Por todo esto, Viña insiste en la importancia de escuchar las señales del cuerpo. Si una persona activa nota que su rendimiento cae sin motivo aparente o que la fatiga se mantiene incluso tras el descanso, habría que revisar los niveles de hierro con una analítica de sangre.

En cuanto a la prevención, la alimentación tiene un papel fundamental. Incluir alimentos ricos en hierro y combinarlos con nutrientes que favorezcan su absorción, como la vitamina C, puede terminar marcando la diferencia. Y en algunos casos, los médicos te recomendarán recurrir a la suplementación.