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DEPORTE

Álvaro Puche, entrenador personal: “Caminar menos, pero a paso rápido, es más eficaz que alcanzar los 10.000 pasos sin intensidad”

El entrenador defiende que priorizar la velocidad y la exigencia en la marcha

Caminar 3 minutos rápido y 3 minutos lento durante media hora puede ser más beneficioso que hacer 10.000 pasos al día.

Caminar 3 minutos rápido y 3 minutos lento durante media hora puede ser más beneficioso que hacer 10.000 pasos al día.

Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

Puede que lo de los 10.000 pasos diarios no naciera tanto de la ciencia como de una estrategia de marketing que acabó calando en todo el mundo.

En un evento reciente organizado por TELVA, la entrenadora Crys Dyaz —ex deportista de élite y una de las más reconocidas en España— lo dejaba claro: esa cifra no debería tomarse como una obligación rígida, sino como un simple empujón para moverse más en el día a día.

De nada sirve caminar 10.000 pasos si no lo haces con intensidad

Durante años se ha repetido que lo importante al caminar es cumplir con una cifra: pasos, minutos o kilómetros. Pero cada vez más expertos ponen el foco en otro aspecto mucho más determinante: cómo caminas. No es lo mismo pasear sin esfuerzo que moverte con intención, elevando el ritmo y exigiendo un poco más al cuerpo en cada paso.

En esa línea, el entrenador Álvaro Puche lo resume de forma clara: resulta más efectivo apostar por trayectos más cortos pero a una velocidad alta —donde realmente sientas el esfuerzo— que limitarse a completar 10.000 pasos a un ritmo cómodo.

La técnica de caminar con las manos en los muslos en las subidas

La técnica de caminar con las manos en los muslos en las subidas / IGOR QUIJANO

La diferencia no está en cuánto haces, sino en la intensidad que eres capaz de mantener. Como dije, la clave no está en cuánto caminas, sino en cómo lo haces. Cuando aumentas el ritmo y le pones intención a cada paso, el cuerpo responde de otra manera: el corazón trabaja más, los pulmones se activan, los músculos se implican de verdad y hasta el cerebro entra en juego.

No tiene nada que ver con dar un paseo sin más, donde los pasos se suman pero el estímulo es mínimo. Aquí lo que marca la diferencia es la intensidad, porque es lo que realmente empuja a tu organismo a adaptarse y mejorar.

De hecho, como explica Álvaro Puche, uno de los grandes problemas con el paso de los años es precisamente la pérdida de esa intensidad. Al disminuir la fuerza, también se pierde la capacidad de caminar rápido, lo que acaba afectando a la longitud de la zancada y al ritmo de paso.

Y ahí es donde empieza el círculo: menos intensidad, menos estímulo y, con el tiempo, menor capacidad física. Así que ya sabes, ólvida los famoso 10.000 pasos y sigue las indicaciones de este entrenador personal.