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DEPORTE

Almudena Cid (45 años): “Mi cuerpo ha cambiado mucho tras la carrera deportiva, sobre todo los pies. Antes no era consciente del impacto del calzado en caderas, rodillas o espalda”

De la élite olímpica al bienestar consciente: cómo la exgimnasta ha reinventado su relación con el deporte y el cuerpo

Almudena Cid, exdeportista olímpica y referente en el deporte femenino.

Almudena Cid, exdeportista olímpica y referente en el deporte femenino. / Instagram

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Con cuatro participaciones olímpicas a sus espaldas, Almudena Cid sigue siendo una de las grandes figuras de la gimnasia rítmica en España. Sin embargo, casi dos décadas después de su retirada del tapiz, su vida ha dado un giro profundo: de la exigencia extrema del alto rendimiento a una relación mucho más amable y consciente con el cuerpo.

Hoy, a los 45 años, Cid ha transformado aquella disciplina férrea en una filosofía vital basada en el equilibrio. La exgimnasta, que también ha desarrollado carrera como actriz y escritora, defiende ahora un enfoque del bienestar mucho menos rígido: escucha su cuerpo, entrena cuando puede y prioriza el descanso como parte esencial de su rutina.

“Mi cuerpo ha cambiado mucho tras la carrera deportiva, sobre todo los pies”, explica en una entrevista a Woman. Las secuelas de años compitiendo al máximo nivel le han obligado a revisar incluso gestos cotidianos como la elección del calzado. Ahora apuesta por zapatos ligeros, flexibles y cómodos, lejos de la antigua creencia de que “cuanto más pesado, mejor”.

Almudena Cid durante su etapa profesional.

Almudena Cid durante su etapa profesional. / ·

Según relata, esa visión ha cambiado radicalmente con el tiempo. “Antes no éramos conscientes del impacto del calzado en caderas, rodillas o espalda”, reflexiona. Hoy prioriza el confort, especialmente tras haber pasado recientemente por una operación de cadera que le hizo aún más evidente la importancia del peso y la ergonomía.

La deportista reconoce que su relación con el deporte ha cambiado por completo. Ya no lo vive como una obligación competitiva, sino como una herramienta de bienestar físico y mental. “Ahora mi prioridad es sentirme bien, no rendir al límite”, resume.

Su rutina diaria refleja este nuevo enfoque: comienza el día movilizando el cuerpo en la cama para activar articulaciones, desayuna de forma ligera y adapta el ejercicio a su agenda, a veces entrenando por la mañana y otras por la noche. No sigue planes estrictos, sino que escucha lo que necesita en cada momento.

El descanso también ocupa un lugar central. Cid asegura dormir unas ocho horas diarias y considera el sueño un proceso clave de regeneración física. “El cuerpo se repara por la noche, no es solo una cuestión de descanso”, explica.

Almudena Cid en la alfombra roja del Festival de Málaga

Almudena Cid en la alfombra roja del Festival de Málaga / EFE

Uno de los cambios más profundos en su visión de la vida es la aceptación. La exgimnasta reconoce que aprender a integrar los problemas, en lugar de rechazarlos, ha sido uno de los pasos más difíciles y transformadores.

“Cuando aceptas una lesión o una limitación, dejas de pelear contra ella y empiezas a trabajar con ella”, señala. Esa filosofía, explica, proviene directamente de su experiencia en la gimnasia rítmica, donde aprendió a convertir la frustración en progreso técnico y emocional.

Cid mantiene una vida activa, aunque lejos de la intensidad de la élite. Realiza trabajo funcional, ejercicios de movilidad y sesiones inspiradas en pilates, siempre adaptadas a su estado físico actual. Su objetivo no es el rendimiento, sino la salud global del cuerpo. Además, ha incorporado la meditación como herramienta habitual de bienestar. Lo hace de forma flexible, incluso en trayectos en tren o avión, centrando la atención en la respiración para desconectar del entorno.

Para la exatleta, la transición tras la retirada no fue sencilla, pero sí reveladora. Aprendió a no identificarse únicamente con su faceta deportiva y a entenderse como una persona más amplia, con múltiples roles e identidades.

“El deporte me ha enseñado quién soy, mis límites y también cómo superarlos”, afirma. Hoy, su visión es clara: el deporte no es solo rendimiento, sino una herramienta para vivir mejor, con más conciencia y menos exigencia. En esta nueva etapa, Almudena Cid camina hacia un objetivo distinto al de la competición: el bienestar sostenido.