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El proyecto de Lisci tropieza en su arranque: Osasuna no despega

El equipo rojillo acumula un inicio casi calcado al de 2020-21 con Arrasate, cuando también firmó 11 puntos tras doce jornadas y coqueteó con el descenso.

Alessio Lisci, durante el partido ante el Celta

Alessio Lisci, durante el partido ante el Celta / @Osasuna

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Osasuna atraviesa un comienzo de temporada que invita a la preocupación. Transcurrido casi un tercio de la Liga, el conjunto rojillo ha igualado su peor inicio desde su regreso a Primera División. En las doce primeras jornadas del campeonato, el equipo dirigido por Alessio Lisci ha sumado solo 11 puntos de 36 posibles, un balance idéntico al que firmó en la campaña 2020-2021 bajo la dirección de Jagoba Arrasate.

La comparación, sin embargo, presenta un pequeño matiz. A diferencia de aquel curso, Osasuna aún no ocupa puestos de descenso, aunque la distancia con la zona roja es mínima: solo un punto. En 2020, el cuadro navarro era ya decimoctavo en la clasificación y se encontraba en plena lucha por la permanencia. Hoy, la situación es algo menos dramática, pero el rendimiento del equipo preocupa por su falta de regularidad y por la dificultad para traducir su esfuerzo en resultados.

El actual momento del club se entiende mejor echando la vista atrás. Osasuna regresó a Primera División en la temporada 2018-2019 tras proclamarse campeón de Segunda con varias jornadas de antelación. Desde entonces, el equipo ha vivido etapas de estabilidad con Arrasate al frente, quien dirigió al conjunto pamplonés durante cinco temporadas consecutivas, logrando consolidarlo en la élite. Su marcha el pasado año dio paso a una breve etapa con Vicente Moreno, hasta la llegada este verano de Alessio Lisci, encargado de iniciar un nuevo ciclo con un proyecto que aún busca su identidad.

La historia reciente también recuerda que aquel mal comienzo de 2020-2021 terminó con final feliz. Osasuna llegó a ocupar el último puesto de la tabla y atravesó una racha de doce jornadas sin ganar. En aquel momento, el director deportivo, Braulio Vázquez, salió públicamente en defensa de Arrasate con una declaración que aún permanece en la memoria del aficionado rojillo: “Este barco llegará a puerto o no, pero con el mismo capitán hasta el final”. Su respaldo resultó clave para mantener la estabilidad interna, y el tiempo acabó dándole la razón.

Cinco años después, la situación guarda ciertos paralelismos. El equipo vuelve a sufrir en el arranque liguero, alternando momentos de buen juego con desconexiones preocupantes, especialmente en defensa. Lisci insiste en que confía en revertir la dinámica y en que el grupo “merece más puntos de los que tiene”, pero la realidad es que los resultados no terminan de acompañar.

La visita a rivales directos en las próximas jornadas y la necesidad de recuperar la solidez de temporadas anteriores marcarán el futuro inmediato de Osasuna. Pamplona sabe de paciencia y de reconstrucciones, pero también de esfuerzo y reacción. El reto del técnico italiano es devolver al equipo la fiabilidad que un día fue su sello distintivo.

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