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Problema lateral en Osasuna

Las lesiones en el carril derecho dejan a Osasuna sin soluciones y obligan a Lisci a improvisar en plena crisis de resultados

Alessio Lisci, durante el partido ante el Celta

Alessio Lisci, durante el partido ante el Celta / @Osasuna

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La delicada posición en la que se encuentra Osasuna en la clasificación, a solo un punto del descenso y con un balance de 11 puntos en 12 jornadas, no responde a una única causa. El cuadro rojillo acumula una mezcla de contratiempos que explican su irregular rendimiento: una larga lista de lesionados, momentos de mala fortuna, decisiones arbitrales discutidas y un equipo que, con Alessio Lisci al mando, aún no ha alcanzado la solidez que se esperaba. Entre todos esos factores, uno destaca por encima del resto: el inagotable quebradero de cabeza en el lateral derecho.

La planificación deportiva tuvo que actuar en verano tras la salida de Jesús Areso al Athletic mediante el pago íntegro de su cláusula, el adiós de Rubén Peña y la marcha de Nacho Vidal al Oviedo en busca de minutos. Para cubrir el vacío, llegaron dos opciones: Valentin Rosier, libre tras acabar contrato con el Leganés, e Iker Benito, quien regresó tras una buena cesión en el Mirandés, donde Lisci ya había empezado a reconvertirlo en carrilero.

Sin embargo, la apuesta se vino abajo en pocas semanas. Rosier fue el primero en afianzarse en la posición, participando como titular en ocho de los nueve primeros encuentros. Pero su buen inicio se truncó en el Metropolitano, donde una lesión en el bíceps femoral lo dejó fuera de combate. Braulio Vázquez confirmó después que el francés no volverá a competir hasta enero.

Con Rosier parado, llegó el turno de Iker Benito. Pese a que arrancó con buenas sensaciones, su temporada se desmoronó de golpe en la eliminatoria de Copa frente al Sant Jordi. En un partido plácido, el canterano sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior, una lesión que le apartará de los terrenos de juego durante el resto del curso.

A esas dos bajas se sumó un tercer contratiempo que terminó de hundir el plan inicial: Jon Moncayola, recurso habitual para esa banda tanto con defensa de cuatro como de cinco, también cayó lesionado. Una dolencia en el aductor lo sacó de la dinámica del equipo, complicando todavía más las opciones de Lisci en un puesto que ya se había convertido en una zona maldita. Aunque su vuelta podría estar cerca, su disponibilidad sigue siendo una incógnita.

Así, Osasuna afronta un tramo clave del campeonato sin ninguno de los jugadores previstos para cubrir el carril derecho, una situación que ha obligado al técnico a improvisar soluciones continuamente. Y en un momento deportivo tan frágil, cada parche pesa el doble.

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