La compleja situación de la banda derecha de Osasuna
La rotura del ligamento cruzado anterior de Iker Benito en Copa del Rey ha dejado a Lisci sin uno de los perfiles más verticales de la plantilla

Moncayola, ante el Real Madrid / Sergio Pérez
EFE
La banda derecha de Osasuna se ha convertido en uno de los principales desafíos para Alessio Lisci en este tramo de la temporada, con las lesiones de Iker Benito y Valentin Rosier en solo semana y media, dejando a Jon Moncayola como encargado de cubrir sus ausencias.
La rotura del ligamento cruzado anterior de Iker Benito en Copa del Rey, que le obligará a perderse el resto del curso, ha dejado al técnico sin uno de los perfiles más verticales de la plantilla. El burgalés aportaba profundidad, velocidad y capacidad para desbordar en el uno contra uno, recursos valiosos en un equipo que basa buena parte de su juego en las transiciones y la amplitud por fuera.
A su ausencia se suma la del francés Valentin Rosier, aún en proceso de recuperación y cuya vuelta no se espera hasta enero, lo que limita las alternativas naturales en ese costado. Ante este panorama, Lisci se ve obligado a buscar soluciones dentro del propio grupo. La opción con más fuerza y efectiva con inmediatez es la de Jon Moncayola, un jugador con características distintas, pero con la fiabilidad y el despliegue físico necesarios para ocupar la demarcación.
Su polivalencia, disciplina táctica y capacidad para recorrer grandes distancias lo convierten en una pieza valiosa para reforzar el equilibrio del sistema. Aunque su aportación ofensiva no es comparable a la de un extremo puro, su presencia podría aportar solidez y continuidad en la salida de balón, además de una ayuda defensiva clave en los duelos laterales.
El reto para Lisci pasa por encontrar el equilibrio entre la contención y la profundidad. Sin extremos naturales disponibles, el técnico italiano podría optar por adaptar el sistema, potenciando las subidas del lateral derecho o cargando más el juego interior con mediocampistas que ocupen los espacios liberados.
Cambiar a defensa de cuatro es otra de las opciones, con un Enzo Boyomo que podría jugar como lateral derecho, aunque en diciembre se marchará a la Copa África, ausencia que mermará más la situación.
Si se mira a Tajonar, Íñigo Arguibide, quien ya debutó en 2024, es una opción para ir convocado en los partidos del primer equipo, algo que se podría dar esta misma jornada en Oviedo. Llegado el momento el navarro se calzará las botas.
El mercado se abrirá en unos meses, pero hasta entonces, el preparador deberá ingeniárselas para salvar los muebles e ir sumando punto a los 10 que ya tienen hasta el momento.
En cualquier caso, la respuesta a este contratiempo marcará en buena medida la evolución táctica del equipo en las próximas semanas. La capacidad de Osasuna para reinventarse por el costado derecho será, sin duda, una de las claves para mantener la competitividad en una temporada que se presenta exigente y en la que todavía no ha ganado a domicilio.
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