Vuelve a casa, vuelve, aunque no sea Navidad

Vuelve a casa, vuelve, aunque no sea Navidad

Josep Lluís Merlos
Marc Márquez vuelve a la acción
Marc Márquez vuelve a la acción | Repsol Honda

No debe ser nada fácil confeccionar los calendarios de una temporada de competición. Este fin de semana, sin ir más lejos, coinciden MotoGP y la F1, algo que pasará bastantes veces este año. Pero, además, arranca el mundial de Superbikes, tenemos carrera de Motocross en Italia, la Fórmula-e pasa por Roma, y una cita ineludible con el Trial Indoor Solo Moto en el Sant Jordi... a la misma hora que el apasionante Barça-Real Madrid de basket en el Palau Blaugrana. Y seguro que me dejo más cosas que también merecen toda la atención. Pero, oigan, vivo sin vivir en mi: mi reino por un saco de palomitas.

En Texas todos estaremos pendientes de la vuelta de Márquez, el Sheriff de Austin. Ojalá que su leyenda allí se extienda por mucho más tiempo. Su reaparición puede parecer prematura, y seguramente lo sea. Pero si en algún escenario MM93 se siente cómodo es en este… o en Sachsenring. El dominio con el que el de Honda pilota en el “Circuit of the Américas” es tan brutal que su sola presencia ya supone dos o tres décimas de acongojo sobre sus rivales. ¿Se imaginan que vuelve a ganar, como lo hizo en tantas otras reapariciones a la primera de cambio? Austin nunca es un trazado fácil para nadie… excepto para él. Incluso pilotando con un cierto margen de seguridad, su capacidad en esa pista está por encima de la media.

Para el mundial es bueno tenerle de vuelta, y más en un lugar tan mediático como el americano. Y es que no hay mundial que se precie -de lo que sea-, que no tenga una parada obligatoria en los USA. En la F1 lo saben, y por eso el año próximo habrá dos -COTA y Las Vegas- como ya sucediera en el pasado.

Vuelve Márquez, y vuelve la F1 a Melbourne, un lugar que siempre dio carreras apasionantes, y donde también se reincorpora Vettel después de dos carreras de ausencia por culpa del Covid. Albert Park es un circuito desafiante, con un ambiente extraordinario que fue uno de los primeros lugares del planeta donde el mundo del deporte se quedó con la boca abierta al recibir en 2020 un primer mazazo por el virus de marras cuando los motores ya habían empezado a roncar.

En la cita australiana nadie de los equipos ha hecho un Djokovic. Todos saben que para no pinchar en el campeonato hay que dejarse pinchar en el brazo. Los paddocks del motor fueron de los primeros en tomar medidas ante la pandemia, y aunque algunas de sus primeras espadas no quedaron inmunes a la enfermedad, el conjunto de quienes trabajan en ese ámbito capeó la situación con una cierta solvencia.

No conozco a nadie que no se haya alegrado del regreso de la F1 a Australia… pese a las modificaciones que han hecho al circuito. Del mismo modo que no conozco a nadie que no se alegrara de la victoria de Aleix Espargaró el pasado domingo en Argentina. Bueno, sí: sus haters. Y es que de tontos los hay en todas partes, especialmente en las redes sociales. A ver qué tardan en aparecer las habituales manifestaciones en contra de la carrera en la capital del estado de Victoria… Ah, ¿qué ya las hubo? Lo dicho: los hay en el “down” y en el “under”.

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