Opinión | Tuercebotas
Vinicus y Mbappé, los dos elefantes en la habitación
El reto de Xabi Alonso en el Madrid es que los dos puntas y el club entiendan que con nueve jugadores defendiendo hoy no se va a ningún lado en la alta competición

Mbappé cabizbajo tras caer con su ex equipo el PSG / AP
"Las notas se reparten a final de curso" es uno de los clásicos del fútbol. Como dijo Xabi Alonso, la temporada 2024-25 del Real Madrid terminó esta semana con la derrota ante el Paris Saint-Germain en las semifinales del Mundial de Clubes. Es el momento, pues, de ponerle nota a la campaña de BMV: Bellingham, Mbappé, Vinicius. Spoiler: fracaso total, de los mayores que se recuerdan en el fútbol, teniendo en cuenta el valor de la plantilla, el prestigio y la historia de la entidad, y las expectativas creadas alrededor del proyecto.
Primero, los números: la temporada llamada a ser la del sextete, con la guinda del Mundial de Clubes, ha acabado con dos títulos ganados (la Supercopa y la Intercontinental) y cinco perdidos: Liga, Champions, Copa, Supercopa de España y Mundial de Clubes. El equipo ha jugado 68 encuentros, con 45 victorias, ocho empates y 15 derrotas. Ha marcado 148 goles y ha encajado 84.
En España, el Barça ha sido muy superior. Los azulgranas ganaron el triplete nacional (Liga, Copa y Supercopa) mano a mano contra los blancos, segundos en la clasificación y finalistas en los dos torneos del KO. El Barça les marcó dos veces cinco goles, una vez cuatro y otra tres, para un parcial de 16 goles en contra y 7 a favor en los enfrentamientos directos. Además, el Barça se impuso en las dos finales y en un partido decisivo en la Liga que fue casi un cara o cruz. En Champions, el Madrid jugó 14 partidos, con 8 victorias y 6 derrotas, y quedó fuera de los ocho primeros de la liguilla para acabar cayendo en cuartos.
Rendimiento paupérrimo
Una mirada más atenta aporta más datos sobre el desastre de la temporada blanca. En partidos contra equipos del primer nivel, de máxima exigencia, sus supuestos iguales, el rendimiento de los blancos ha sido paupérrimo. Los cuatro partidos contra el Barça los perdieron. En España, jugaron cuatro veces contra el Atlético de Madrid, con un balance de dos empates, una victoria para cada equipo y los mismos goles marcados y encajados: 4. Solo el polémico penalti de Julián Álvarez permitió a los blancos eliminar en Champions al gran rival ciudadano. En Europa, el Madrid perdió contra el Liverpool (2-0), el Milan (1-3) y el Arsenal (3-0 y 1-2), y solo pudo presumir de haber vencido al Dortmund y al peor City en años. Y en el Mundial, el PSG les ha dado un baño de realidad. Tan mala ha sido la temporada que, aunque no lo parezca debido al despiste en el calendario que ha supuesto la nueva competición de Gianni Infantino en Europa, la junta destituyó a un mito de los banquillos como Carlo Ancelotti para traer a Xabi Alonso.
La poderosa maquinaria comunicativa —en prensa y redes— que rodea al Madrid ha vuelto a disimular la realidad del equipo en el Mundial de Clubes. Los enfrentamientos contra equipos de segundo nivel o de segundo escalón en Europa (Dortmund y Juventus) elevaron las expectativas de forma muy exagerada. La dura realidad del Madrid asomó en el primer partido de verdadera exigencia: con nueve jugadores defendiendo, hoy no se puede competir; sin creatividad en el centro del campo no se puede generar peligro; tres buenos partidos contra rivales muy inferiores no convierten a Arda Güler en Kroos ni a Fran García en Marcelo; Asensio no es ni Sergio Ramos ni Cubarsí, ni un central de primer nivel; por muy buen entrenador que sea Xabi Alonso, con estos mimbres difícilmente mejorará el rendimiento de Ancelotti.
Fichajes
De ahí que, tras el baño de realidad del PSG, la palabra unánime en la capital sea “fichajes”. La cuestión es que los fichajes no han sido el problema del Madrid, sino el criterio con el que se hacen. Camavinga, Tchouaméni, Endrick, Güler, etcétera, fueron fichajes. El desequilibrio evidente de la plantilla y la actitud de los jugadores no son casualidad: responden a una estrategia premeditada del club, que durante varias temporadas planificó y ejecutó un relevo de Modric y Kroos por músculo francés.
Por ahora, Dean Huijsen es un central con espléndida salida de balón; Mastantuono, un cromo repetido en la delantera; y Trent, un carrilero que sufre en defensa. Para equilibrar el equipo de cara a una temporada larga, aún falta mucho.
Y quedarán todavía los dos elefantes en la habitación: Vinicius y Mbappé. Porque con nueve jugadores defendiendo, hoy no se va a ningún lado en la alta competición.
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