Vinicius no es Neymar

Vinicius no es Neymar

Joaquim Piera
Vinicius Jr. controla un balón con la cabeza en el Brasil-Suiza
Vinicius Jr. controla un balón con la cabeza en el Brasil-Suiza | Neil Hall

Menudo tostonazo lo del Brasil-Suiza decidido por un fogonazo de Casemiro en uno de los partidos más anestésicos de la primera fase del Mundial. Brasil ya está en octavos, y con la primera plaza casi garantizada. Junto a Francia es la única selección en ganar en las dos primeras jornadas.

La ausencia de Neymar, que se quedó en el hotel haciendo recuperación, no sirve ni como excusa para tan pobre espectáculo. Que Brasil no tiene sustituto para su ‘10’ era obvio, lo que no lo era tanto es que ninguno de los pretendientes a ocupar un día su trono fuera incapaz de dar un paso al frente decisivo. Y, en esta tesitura, Vinicius, aunque fue el más sagaz en el segundo tiempo, sigue sin pasar de la categoría de un muy buen complemento cuando está con su selección.

Por mucho que tenga toda la prensa brasileña a su favor, por su pasado en el Flamengo (el club más popular del país) y porque es un tipo que cae simpático, el delantero del Real Madrid aún no ha firmado ninguna actuación memorable vestido de ‘verdeamarelo’. Ante los helvéticos, quizás no se le pedía hacer el partido de su vida, pero sí marcar las diferencias, como lo hizo en alguno de los tramos de la temporada pasada cuando conquistó su primera Champions con el Madrid. Es cierto que le anularon un gol por un fuera de juego claro de Richarlison, pero estuvo lejos de su mejor versión, principalmente en otra primera mitad prescindible.

El planteamiento timorato de Tite no ayudó en nada a los futbolistas creativos, empezando con una línea de cuatro atrás con tres centrales (y el otro, Alex Sandro, que a veces ocupa esta posición en la Juventus), inamovible durante los 90 minutos; y con un doble pivote de salida de contención neta con Casemiro y Fred.  No se entiende por qué los brasileños renunciaron a presionar arriba como hicieron contra Serbia y aceptaron jugar al ritmo que le dictó su rival, un especialista en plantear los encuentros contra los grandes a marcador bajo.

Por mucho que lo intentara Lucas Paquetá por el centro nada pudo hacer con el cerrojo ‘made in Switzerland’. Los dos extremos estuvieron demasiado solos (Raphinha ya puede espabilarse porque puede acabar perdiendo la titularidad). Y, Richarlison, el héroe del debut, estuvo marcadísimo y acabó siendo substituido por Gabriel Jesus, que sigue con su gafe de no marcar en Copa del Mundo. Tite reiteró en el error: sacó en el descanso a Paquetá, que había tenido un proceso gripal, para colocar a Rodrygo… en la posición de Neymar, donde no ha jugado en su vida.

¿De qué sirve llevarse ocho delanteros a Doha, más Neymar, para premiar la portería a cero (que es lo que a Tite le pone de verdad) y jugárselo todo a una acción aislada en la que decide Casemiro?