Ronald Koeman se la juega en otra final

Una victoria que salva (de momento) a Koeman

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

Victoria balsámica. Victoria salvadora. Victoria que da oxígeno. A Koeman. Al equipo. A Laporta. A la afición. Y a todo el entorno culé. El triunfo ante el Levante (un equipo que jamás ha puntuado en el Camp Nou) sirve para calmar los ánimos después de una semana de alta tensión en el Barça. La humillante derrota ante el Bayern (más por el juego que por el resultado) fue el inicio de las hostilidades entre el entrenador y el presidente que prosiguieron con los empates frente al Granada y el Cádiz en la Liga. Del desencuentro futbolístico se pasó a la guerra de comunicados, alcanzando un punto de no retorno con los rumores de destitución y la búsqueda de un relevo.

La relación entre Laporta y Koeman se ha ido deteriorando con el paso de las semanas y los malos resultados. El presidente jamás ha confiado en el técnico holandés como líder del nuevo proyecto. Y las declaraciones catastrofistas del entrenador han aumentando los recelos del máximo dirigente blaugrana, que ya tiene varios nombres (Xavi Hernández y Robert Martínez son los mejor posicionados) para sustituirle. La victoria ante el Levante (que Koeman vio desde la grada por estar sancionado) solo es un paréntesis en este enfrentamiento entre el palco y el banquillo. Una incompatibilidad ideológica de no retorno que ahora debe quedar aparcada, de cara a la galería, hasta los dos decisivos partidos (miércoles en la Champions contra el Benfica y sábado ante el Atlético en la Liga) de la próxima semana. Ganar al Levante es un pequeño respiro para todos... pero la realidad no ha cambiado: Laporta quiere otro entrenador.

El Barça que derrotó al Levante fue muy distinto al de encuentros anteriores. Básicamente porque se encontró con dos goles a favor en un cuarto de hora. Eso permitió a los blaugranas jugar con más serenidad, sin tener que pelear simultáneamente contra el rival, contra el marcador, contra el cronómetro y contra la angustia y los miedos. Los tantos de Memphis y Luuk De Jong fueron una bendición (además del brillante papel de los chavales Nico y Gavi y también de Riqui Puig en la segunda parte) que hizo templar los nervios de todo el barcelonismo... a la espera de tiempos mejores. Que puede que lleguen con Ansu Fati. El joven canterano volvió a vestir la camiseta blaugrana diez meses después de su grave lesión (y tras cuatro intervenciones quirúrgicas) y fue recibido por el Camp Nou como un héroe. Con el '10' en la espalda, Ansu hizo estallar la ilusión entre los culés. Y les hizo soñar. Con gol incluido. Tiene magia.

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