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Verstappen, Palou, Schumacher: finde de auténticos

Álex Palou, el primer español en conquistar las 500 millas de Indianápolis en 2025

Álex Palou, el primer español en conquistar las 500 millas de Indianápolis en 2025 / Indycar/Joe Skibinski

El GP de Canadá nunca es una cita más en el calendario. Suele ser una carrera muy especial, tanto por las características del circuito que la acoge como por la atmosfera que se respira durante el fin de semana en Montreal. Pasear por la Rue de La Montagne, la de Sainte Catherine o por las calles del Puerto Viejo antes de ir a la Ille de Notre Dame donde se aloja esta pista tan desafiante, es empaparse de la historia de la F1.

Cuando vas llegando al Gilles Villeneuve y ves la silueta de la carpa permanente del Cirque du Soleil o la cúpula del Casino en los aledaños de lo que fue el recinto de la Expo 67, uno se da cuenta de que los pilotos que caracolean rodeados por las aguas del rio Saint Lawrence tienen un poco de funambulistas y que su destino está marcado por los caprichos del azar.

Este circuito es un desafío permanente, y aunque el famoso Muro de los Campeones ha perdido parte de la fiereza que tuvo en el pasado, ganar aquí es algo reservado solo a los escogidos. Como el héroe nacional que da nombre a esta pista.

Gilles Villeneuve perteneció a esta raza de pilotos diferentes que, mucho más allá de acreditar un coraje sobrehumano, tienen un don especial para su trabajo y un carisma que trasciende su palmarés. Todos ellos tienen como denominador común la autenticidad con la que se relacionan con este deporte.

La actual parrilla de la F1 tiene dos claros exponentes de esa especie casi en extinción: Fernando Alonso y Max Verstappen. Dos pilotos que han buscado trascender por encima de lo que podría ser su “zona de confort”, la reserva espiritual de los Grandes Premios.

El asturiano lo demostró con sus incursiones en las 500 Millas, Daytona, Le Mans o el Dakar que, más pronto que tarde, serán reeditadas. El neerlandés está ahora en una fase de exploración de la vida detrás de los confines de la F1.

A su llegada a Quebec Max ha tenido que responder a cientos de preguntas sobre su experiencia en las 24 Horas de Nurburgring junto a Dani Juncadella, Gounon y Auer. El cuatro veces campeón del mundo estuvo a punto de imponerse a los mejores especialistas del mundo en GT tras una impresionante demostración en el Nordschleiffe que sólo se vio interrumpida por la fiabilidad mecánica de su Mercedes.

Max descubrió en el Infierno Verde que el motorsport sigue brindándole oportunidades para ser feliz en otros escenarios que no son esta F1 actual que tan poco le convence, y ya ha empezado a pavimentar el camino que va a conducirle, inexorablemente, a Le Mans. Y quién sabe si algún día también a Indianápolis.

Este fin de semana la carrera de Canadá coincide con la edición número 110 de las legendarias 500 Millas.

El magnetismo que ejerce la prueba del oval más famoso del mundo la convierte en otro de estos desafíos marcados por la “autenticidad”. La de la carrera en sí, pero también la de los que recogen el guante que supone una cita que casi dura un mes y que condensa toda la tensión y la adrenalina acumulada durante tres horas que se definen en las diez últimas vueltas de un espectáculo como pocos.

Cupra Terramar

Cupra Terramar / CUPRA

Entre los aspirantes a sumar su rostro a los que están esculpidos en el Warner Trophy que resume la epopeya de esta carrera este año encontramos ni mñás ni menos que a cinco pilotos de F1: Mick Schumacher, Romain Grosjean, Takuma Sato, Alexander Rossi y Marcus Ericsson (más Will Power que, aunque no llegó a disputar ningún GP, fue piloto probador en Minardi y Williams).

Todos ellos aspiran a suceder a Alex Palou -ganador el año pasado y líder de la temporada en la Indycar, de nuevo- el mayor ejemplo de “autenticidad” que hemos visto en los tiempos modernos en el automovilismo de competición.

En de Sant Antoni de Vilamajor ha resistido los cantos de sirena de la F1. Estuvo muy cerca de sucumbir a la tentación, pero finalmente decidió que la felicidad, “su” felicidad, no está en los GP sino en carreras como este fin de semana. Como Verstappen en Nurburgring. Tipos auténticos.