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Opinión

Las ventanas del Barça

Laporta, ante el Senado del FC Barcelona

Laporta, ante el Senado del FC Barcelona / FCB

Sería muy difícil concebir una casa sin ventanas, ese elemento que nos permite ver el exterior resguardados desde el confort del hogar. Si tiramos de expresiones españolas clásicas, podríamos referirnos a aprovechar “una ventana de oportunidad”, “tirar la casa por la ventana”… y, si nos referimos a cualquier club de fútbol, no nos olvidemos de cuándo se abren “las ventanas de selecciones”, “las ventanas del mercado de fichajes”… Y ahí está Joan Laporta, al que podríamos imaginarnos en una gran sala de juntas repleta de estos ventanales y definiendo cuándo es conveniente abrir unas y otras. Así son los veranos en el FC Barcelona y, siendo honestos, en la vida de cualquier otro club que aún arrastre mochila económica.

En el caso del Barça, la primera ventana de oportunidad que se ha aprovechado este verano es la de los mercados financieros. La entidad deportiva ha sabido capitalizar que se acerca el regreso al Spotify Camp Nou y la buena marcha del primer equipo para reducir el coste de su deuda y liberar caja. Con la última operación, el club se ahorra tener que pagar 615 millones de una tacada en 2028, pero sobre todo libera 5 millones del presupuesto de la próxima temporada por los menores gastos financieros que asumirá.

Esa es una buena noticia para la otra ventana, la del mercado de traspasos. Ahí muchos esperamos que no se tire la casa por la ventana, algo limitado por los pestillos de seguridad de LaLiga en modo autorización para la inscripción de futbolistas.

El Barça continúa trabajando para pasar a operar con la regla del 1:1, que no significa libertad absoluta como la que puede tener el Real Madrid, pero que ya permite destinar a inscripciones toda la masa salarial que previamente se libere. Y ahí anticipo que este será el último verano problemático, previendo que los nuevos ingresos del regreso al Spotify Camp Nou permitan acelerar la recuperación.

Y esta es otra ventana de oportunidades, la de aprovechar la expectación que existe en torno al renovado estadio para engordar el negocio comercial. El Barça asegura que ya tiene firmados 44,6 millones de euros sólo en patrocinadores específicos del proyecto, y se espera que pueda llegar más con nuevos negocios. De hecho, falta por saber cuál será la cifra mágica que pondrá Spotify para mantener su posición ahora que sí habrá fútbol en Les Corts.

Y la última ventana, la emocional. Probablemente nos encontramos en el momento más dulce del mandato de Joan Laporta en cuanto a conexión del primer equipo con la grada. Tan solo nos faltaba CAT, en mi opinión una de las mayores genialidades del marketing futbolístico de estos años.

La Copa mola (más)

La RFEF y LaLiga estrechan lazos. La Copa del Rey volverá a ser comercializada por la gestora del fútbol profesional, lo que supondrá más ingresos para el fútbol aficionado. Rafael Louzán prosigue con su estrategia de acercarse a LaLiga, y en esta ocasión tiene todo el sentido económico: con este modelo, la RFEF podría destinar 26,2 millones de euros netos a las categorías no profesionales, frente a los 16,1 millones que obtuvo con la venta directa en 2024.

La clave está en que, al delegar la gestión en LaLiga, no debe compensar al fútbol profesional, maximizando el retorno para los modestos. Además, ambas entidades negocian la creación de canales específicos para Primera Federación y fútbol sala, categorías huérfanas de visibilidad tras el fracaso de FEF TV. La buena sintonía entre Louzán y LaLiga abre la puerta a una estrategia conjunta que potencie activos con valor, pero aún sin escaparate.