Opinión

Redactor Barça
Un VAR por la megafonía del estadio

Gerard Martín recibió una tarjeta roja que posteriormente fue anulada por el VAR / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
La resolución de la expulsión de Nico González el otro día nos dejó a unos cuantos perplejos. El VAR llamó al colegiado principal (Mateo Busquets). Inicialmente había sacado la segunda amarilla al futbolista del Atlético por una contundente entrada sobre Lamine Yamal. Fue una pesadilla el astro de Rocafonda para el lateral reciclado del Atlético de Madrid. Regalo envenenado del ‘Cholo’ para el argentino.
Pero volvamos al VAR. Busquets acudió a ver la jugada. En un principio pensábamos que podía haber un fuera de juego. O quizás penalti. Fueron minutos de incertidumbre porque no teníamos muy claro qué estaba revisando. Tras un buen rato dirimiendo, el trencilla se dirigió a Nico, que estaba ya expulsado y esperaba una ‘condonación’ por cualquier motivo, le retiró la amarilla y le mostró la roja directa.
La jugada de Gerard Martín
El destino del ex de la Juventus de Turín fue el mismo, acabar en la caseta y dejar a su equipo con 10. En la segunda mitad llegó el ‘circo’ con la entrada de Gerard Martín a Thiago Almada. La primera reacción del colegiado fue mostrar roja directa. Pero el VAR lo llamó para que lo revisase: antes de impactar con los tacos por encima del tobillo, el defensa azulgrana había tocado balón. Y, según el reglamento, eso lo cambia todo. Busquets revisó otro buen rato y resolvió cambiar la roja directa por una amarilla. Gerard se salvó de irse al vestuario e igualar las tornas.

Nico González fue expulsado en el encuentro contra el FC Barcelona / Mariscal
En ambas jugadas los que seguíamos el partido en casa (una parte, por lo menos) hubiéramos agradecido una explicación. ¿Por qué Mateo Busquets no exponía los argumentos de su decisión, de lo que había visto y a qué se acoge del reglamento para resolverlo de esta forma? Viendo el Independiente-Racing de Avellaneda que se disputó un par de horas después en el Estadio Libertadores de América (qué ambiente en el derbi, otro rollo), hubo una acción que mereció revisión. Al árbitro se le había pasado por alto una mano en el área del ‘Rojo’ y el VAR lo llamó. Entre escupitajos e insultos de los hinchas del cuadro local que tenía a apenas un par de palmos, el colegiado estuvo viendo repeticiones y se dirigió al césped.
El ejemplo del derbi de Avellaneda
En vez de señalar el punto de penalti, alejó a los futbolistas de ambos equipos que se lo estaban comiendo. Y empezó a hablar. Su voz desde el pinganillo se proyectó en la megafonía del estadio y expuso su decisión y la argumentó. A partir de ahí, que ‘Maravilla’ Martínez decidiera jugarse un ‘panenka’ y mandarla al tercer amfiteatro ante la mofa de los jugadores rivales, ya fue algo distinto. Es una medida que ya se usa también en el fútbol americano en Estados Unidos. Servidor, que no es consumidor habitual de la Liga de Fútbol Profesional de Argentina, quedó gratamente sorprendido. En acciones en las que no termina de quedar claro a qué se acoge el árbitro para tomar una u otra decisión, es necesaria una aclaración. No cuesta tanto...
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