La única alternativa a Haaland que tiene el Barça

La única alternativa a Haaland que tiene el Barça

Ernest Folch

Colaborador de SPORT

Haaland será uno de los mejores pagados de la plantilla
Haaland será uno de los mejores pagados de la plantilla | EFE

No hace falta engañarse: a Haaland no lo ha fichado quien quería sino quien podía. El Manchester City de Pep Guardiola ha ganado una subasta en la que no tenía rival. Primero por razones económicas: el montante total de la operación podría superar los 250 millones de euros, entre traspaso, comisiones y sueldo del jugador.

Es una cifra absolutamente inalcanzable para un club castigado como el Barça, que desde hace ya bastante tiempo ha quedado desbancado de la élite económica del fútbol. Pero hay también poderosas razones deportivas. El Manchester City puede ofrecer ahora mismo muchas más cosas que el Barça: jugar en la liga más importante del mundo con mucha diferencia, formar parte de una plantilla competitiva y equilibrada, y sobre todo posibilidad de crecer con el mejor entrenador del mundo.

Desde el punto de vista del City, la operación puede provocar algunas dudas, porque está por ver si Pep podrá hacer jugar a su equipo de la misma manera con Haaland, un monstruo goleador pero es todavía una incógnita su capacidad de acoplarse a un juego tan delicado como el del City. En cambio, desde el punto de vista del jugador, es evidente que da un salto económico, deportivo y de imagen de primer nivel. Después de meses de especulaciones, el desenlace ha sido en realidad muy previsible, pero a la vez deja encima de la mesa del Barça algunas duras moralejas que habrá que aprender a digerir.

La primera es que las altas expectativas levantadas por el propio Laporta (que en algunos 'off the record' a principios de año se mostró convencido de fichar al noruego) se han terminado girando en su contra, porque hizo creer a algunos lo que en realidad era imposible. La segunda enseñanza es que el Barça deberá asumir que, al menos durante un tiempo, no podrá estar en la primera división económica y deportiva de este deporte: es el precio que hay que pagar para la revolución que se ha empezado.

Y la tercera lección (y la más importante) es que hay que abandonar definitivamente la idea que los fichajes podrán ser diferenciales: no hay dinero para fichar ningún crack con horizonte de futuro. A medio y largo plazo, solo queda la opción de tirar de casa y de apostar por los jóvenes. La alternativa a Haaland no es nadie que pueda encontrarse en el mercado: solo puede ser un tal Ansu Fati, que no ha costado ni un solo euro y que tiene potencial para llegar a lo más alto. Todo lo demás es auto engañarse.

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