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Una leyenda más allá de los Pirineos

OPINIÓN

Josep Viaplana

@F1viaplana

Pocas veces un premio cae (se otorga) con tanto merecimiento como éste. La figura de Carlos Sainz, que ha hecho grande el deporte del automovilismo en España, va mucho más allá de los Pirineos. Llevo muchos años en este negocio, muchos también en los que profesionalmente me relaciono con el madrileño y siempre, siempre, me ha impactado su carácter, profesionalidad y talante.

Le he visto reir y también llorar, he compartido con él momentos de gloria y de fracaso, pero Carlos ha sido un ejemplo para todos, incluyéndome a mí, por su capacidad de superación, por no darse nunca por vencido y por las ganas y el ímpetu que ha puesto en todos sus movimientos. Tiene dos títulos de rallies, tres del Dakar y a sus 58 años sigue empeñado en divertirse en lo que más le gusta, conducir y poner a prueba los límites de un coche. 

UNA CARRERA DE IMPACTO A los rallies llegué cuando ganaba y le acompañé durante más de una década. En el Dakar, en el que le vi debutar, viví su impecable transformación junto a Lucas Cruz -¡qué gran acierto, Carlos!- y en la Fórmula 1 comprobé la admiración y respeto que le profesa este mundillo. En ese momento sientes que estás departiendo con alguien que es mucho más que un deportista.

No podías hablar ni 30 segundos seguidos en el paddock sin que el jefe de Ferrari, Mercedes o Renault nos cortara con un saludo efusivo. Es un mito y merece los máximos honores. El reconocimiento que tuvo ayer en Oviedo no pudo ser más merecido en alguien que lo ha dado todo por su deporte. Le admiro tanto por sus éxitos como por su carácter, entusiasmo, fortaleza, capacidad de sacrificio y profesionalidad. Y siempre, cuando he oído la cacareada mala suerte, he pensado: “¡Ya me gustaría ser Carlos Sainz!”. 
DESDE 

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