Piqué se mojó sobre la situación vivida entre Messi y el club

Una derrota que puede acabar en dimisión

OPINIÓN

J.Mª Casanovas

El clásico del silencio dejó mudo al Barça y dio alas al Madrid. Los blancos llegaron muy tocados al Camp Nou y salieron vivos. Los blaugranas necesitaban la victoria para calmar su crisis institucional y encajaron una dolorosa derrota que significa otro dolor de cabeza para Bartomeu. Un punto de nueve posibles en los tres últimos partidos es un duro revés para Koeman después de un inicio ilusionante. Messi volvió a salir del campo cabizbajo y decepcionado. No lo dijo en público pero lo pensó: este equipo no da más de sí.

Un Madrid mediocre, pero sólido y combativo, puso en evidencia a un Barça en construcción con la ayuda del VAR. Tiene razón Koeman cuando se queja que en cinco partidos de Liga el VAR solo ha analizado jugadas contra el Barça y ninguna a su favor. Es un dato revelador e injusto. A Messi en Vigo y Getafe le hicieron penaltis más claros que el señalado ayer a Ramos. Cierto que Lenglet le estira la camiseta, pero el capitán madridista no se cae como consecuencia del agarrón, sino que se tira en sentido contrario haciendo un auténtico piscinazo. Se equivoca el VAR si solo contempla la imagen a cámara lenta del agarrón a la camiseta.

El VAR volvió a echar una mano al Madrid, pero también hay que reconocer que quedaban treinta minutos de juego y el Barça no hizo méritos para dar la vuelta al marcador, no tuvo poder de reacción. Por si fuera poco, el estadio vacío fue un hándicap ya que el equipo encontró a faltar la pasión y el calor de los aficionados. Koeman estuvo lento con las sustituciones y hay que decirle que no por poner más delanteros se crean más ocasiones de gol. El bajón físico del equipo en las segundas partes sigue siendo evidente, en especial de Messi, lo que provoca que los rivales se crezcan.​

Tras este mazazo inesperado, los aficionados se preguntan: ¿Qué consecuencias tendrá de cara a la moción de censura? Hay rumores e interpretaciones para todos los gustos. Desde los que aseguran que es la gota que puede llevar a la directiva a dimitir en bloque a los que creen que si se aplaza la votación del 1 y 2 de noviembre por el estado de alarma, Bartomeu es partidario de alargar la agonía aunque cada día está más solo. Hay encuestas que aseguran que si se vota la moción, la junta actual perderá por goleada, entre el 83 y 88% de votos contrarios a su gestión. Algunos directivos intentarán el lunes convencer al presidente para dimitir en bloque, en caso negativo no se descarta que cuatro directivos se marchen para evitar la humillación de las urnas. Hace veinte días la directiva intentó que la moción de censura fuera paralizada por la Guardia Civil. Hace diez días creían que unos buenos resultados podrían salvarles. Ni lo uno ni lo otro. El Barça es hoy un barco a la deriva. La derrota de ayer es también consecuencia del desgobierno que vive el club. Marejada con riesgo de tormenta en el palco. Marejadilla en el vestuario por las rebajas salariales. El pronóstico para los próximos días anuncia fuertes turbulencias y riesgo de rayos y truenos.

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