El trofeo ni se mira ni se toca, se levanta

El trofeo ni se mira ni se toca, se levanta

Bojan Krkic
Leo Messi levantando el trofeo de La Liga
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Cita con mayúsculas la que viviremos mañana en el Camp Nou. No cabe duda de que, seguramente, estamos ante el partido más importante de la temporada, pues lo que pase este sábado en esos noventa minutos determinará en gran medida quién se alzará, por fin, con el disputado título de Liga.

Se trata de la segunda gran oportunidad que tiene a su alcance el FC Barcelona para optar al campeonato en una campaña tremendamente convulsa para la entidad. Es cierto que durante estos meses el equipo ha llevado la etiqueta de estar “en construcción”, de encontrarse en un periodo de transición y, quizás, eso le ha quitado por momentos mucha presión, eximiéndole en ocasiones de la obligación de ganar. Sin embargo, llegados a este punto, no hay excusas que valgan. Hay que lograr esa victoria como sea y sé que el equipo es capaz de hacerlo, pero también me preocupan los momentos en los que, a lo largo de este curso, ha estado en la obligación de hacerlo y no se les ha visto preparados para ello. Hablo, por ejemplo, del partido ante el Granada. Es obvio que no era un encuentro fácil, pero también no es menos verdad que no tendría que haber habido pretextos. Ese partido tendría que haber concluido con los tres puntos en el casillero del Barça, pero se volvió a lo mismo que he comentado en otras ocasiones: no se provocó. Para vencer no se puede especular o ir con expectativas, hay que promoverlo sin miramientos. Sin embargo, y lo digo con todos los respetos hacia el Granada, en ese partido no se hizo nada de eso. No dio la sensación de querer ir a por el partido al cien por cien, de lo contrario no se hubiera planteado la idea de salir de inicio con tres centrales.

El partido del sábado es un duelo en el que el Barça depende de sí mismo para ganarlo. Pero tiene que desearlo de verdad. Ir con toda la artillería. Simeone ya ha demostrado que en estos partidos es tremendamente competitivo, de hecho ha levantado varios encuentros importantes ante los culés y, sabiendo lo que hay en juego, tratará de hacerlo de nuevo. No sé cuál es la fórmula mágica para ganarles, lo que sí sé es que ya no vale la excusa de estar en una etapa de transición. Si se ha llegado hasta aquí, se debe cumplir con este trámite obligado o será una auténtica lástima. Sé que no es fácil y que no solo basta con desearlo, pero no hay otra. El Atlético llega siendo el equipo más regular de la temporada y aprovechará que el factor campo ha dejado de ser tan determinante sin los aficionados presentes para llevarse una Liga que parecía al alcance de su mano, pero que se le ha ido alejando cada vez más.

Estamos a punto de poner fin a una Liga tremendamente extraña, apasionante desde el punto de vista del aficionado, pero donde no se puede obviar que los equipos han perdido más puntos de lo normal. Oportunidades de zanjar la temporada han tenido todos, pero ninguno ha sabido hacerlo hasta la fecha. Ha llegado el momento de la verdad.

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