Cómo traducir a Laporta

Cómo traducir a Laporta

Ernest Folch

Colaborador de SPORT

Laporta analizó la actualidad del Barça
Laporta analizó la actualidad del Barça | EFE

Laporta genera un curioso consenso entre sus admiradores y detractores en su indiscutible talento para comunicar. El presidente entiende como pocos las emociones del aficionado, y sabe gestionarlas con habilidad.

En los últimos días, ha aprovechado el vacío que crea el parón de selecciones para enviar un mensaje muy claro sobre Haaland y los fichajes que se barajan para la temporada que viene. Después de unas semanas en las que el entorno se había calentado en exceso con el fichaje del noruego, Laporta ha tirado una cuantos cubos de agua helada. Primero, dejó claro que las condiciones económicas son hoy "inaceptables". Luego, puesto a escoger entre Haaland o Mbappé, dejó claro que solo se quedaría "con el que diga que quiere venir públicamente", y finalmente se declaró enamorado de Joao Félix: "me encanta y su representante lo sabe."

De una tacada, Laporta bajó hasta mínimos las expectativas, estableció las condiciones de fichaje (que se mojen en público) y puso encima de la mesa una alternativa. ¿Piensa de verdad el presidente en Joao Félix? Cuesta de creer. Como no era creíble cuando en su día dijo que "Dembélé es mejor que Mbappé". Entonces se trataba de intentar recuperar a un jugador clave y, sobre todo, de acelerar su renovación. Exactamente igual cuando dijo, preguntado sobre la renovación de Messi: "lo arreglo en un asado", y al final ni hubo asado ni pudo arreglarlo.

De ahí que sea cada vez más necesario traducir a la realidad las declaraciones de Laporta. En el fútbol hay poco espacio para la sinceridad, por mucho que esta se invoque constantemente. Básicamente porque el entorno no tiene memoria y el presidente lo sabe. Es decir: a Laporta no hay que escucharlo sino traducirlo. Se engañarán quienes caigan en la trampa de interpretarlo literalmente. Que nadie piense que ha descartado los fichajes de Haaland o Mbappé, y mucho menos que nadie piense que fichará a Joao Félix.

El presidente quiere, efectivamente bajar la euforia para cubrirse las espaldas, pero lo que busca sobre todo es tener más fuerza negociadora. Si al final no viene ningún crack, él podrá decir que ya lo advirtió. Y si al final viene, con razón podrá decir: ¿Ahora entendéis por qué dije lo que dije? En resumen: Laporta gana siempre.

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