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Leo Messi dispara un penalty a lo Panenka para marcar el primer gol del partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones que se juega esta noche en el Camp Nou, en Barcelona

Todo pasa por los pies de Messi

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

El 5-1 final refleja con exactitud la superioridad del Barça, pero no los quince minutos de sufrimiento tras el gol del Lyon que dejaba a los franceses a un solo tanto del milagro. En esos quince minutos, todos, absolutamente todos, pensamos en las sorpresas que han deparado estos octavos de final de la Champions. En el Madrid, en el PSG, el KO del Atlético. También los jugadores barcelonistas, que por momentos perdieron la posición en el campo y la inspiración en el juego.

Valverde reaccionó sacando a Dembélé para agitar el ataque y a Arturo Vidal para dar más físico al equipo, terreno en el que el Lyon se estaba imponiendo a ojos vista. Pero fue Messi el que lo cambió todo. Primero en una escapada de las suyas con recorte por ahí, recorte por allá, y disparo con la derecha. Luego, fabricándole un gol a Piqué. Y más tarde, regalándole el quinto a Dembélé. Pim, pam, pum, asunto resuelto. Que pase el siguiente. 

OMNIPRESENTE

En realidad, el festival de Messi empezó con el propio partido. Al minuto ya activó a Coutinho y éste a Suárez, al que el portero rival le interceptó in extremis el balón. A los cuatro minutos, pudo inaugurar el marcador en un remate marca de la casa que el meta rival sacó con un paradón. Luego, sirvió magistralmente a Suárez en la jugada que acabó en el penalti que él mismo transformó a lo Panenka con una sangre fría brutal... Leo estuvo omnipresente, organizador, asistente, goleador, también trabajador en tareas defensivas. Todo, todo pasó por sus pies a excepción del segundo gol, que firmó Coutinho pero inventó Suárez.

El uruguayo, por cierto, sigue sin ver puerta en la Champions, pero si juega a este nivel no hay que tenérselo en cuenta. Ayer fue el segundo mejor del equipo, lo que cuando está Messi sobre el terreno de juego equivale a ser el mejor de los restantes veintiún humanos que compiten. Sí, porque Messi es divino. Ayer ocurrió lo que él quiso que ocurriera. Y como lo que quiere Messi este año es la Champions, y por extensión el triplete, hay motivos para sentirse optimistas. 

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