Tocar fondo no es hacer el ridículo

Tocar fondo no es hacer el ridículo

Josep Lluís Merlos
Pol Espargaró, durante un test, no ha conseguido exprimir su potencial con Honda
Pol Espargaró, durante un test, no ha conseguido exprimir su potencial con Honda | motogp

633. Estas son las carreras que han transcurrido desde el GP de Francia de 1982 hasta el de Alemania de la semana pasada. 40 años desde aquella carrera en Nogaro a esta de Sachsenring. Cuatro décadas en las que Honda siempre, siempre puntuó en todas las carreras del campeonato mundial en las que había participado. Sin excepción. Domingo tras domingo, convirtiendo en normalidad los pasos de un camino que les ha llevado a conquistar 21 títulos mundiales de marcas (11 en 500 y 10 en MotoGP) en este tiempo.

Esto quiere decir que ninguno de los pilotos que actualmente habitan en MotoGP jamás en su vida, nunca, han vivido tal desaguisado, semejante catástrofe, un fracaso tan sumamente estrepitoso que tal vez en otros tiempos hubiera supuesto el harakiri para alguno de los directivos de la marca dorada y hoy apenas les produce un encogimiento de hombros, casi ni les sonroja.

Emilio, mi amigo, qué digo mi amigo: mi hermano, cree que Honda lleva demasiado tiempo “haciendo el ridículo”, y así lo ha expresado en múltiples foros, como estas páginas o la tertulia que mantuvimos en Dazn con ocasión de la carrera de Catalunya. Y, como él, otros muchos. Incluso entre quienes visten la camisa oficial de esa marca que -para mayor desgracia ocupa el sexto lugar de la clasificación reservada a los fabricantes de MotoGP. El último, si. Con tan solo 81 puntos, a ¡140! de los que atesora Ducati, la marca que comanda la tabla. Lo nunca visto.

Números en la mano, y probablemente con las sensaciones que deben experimentar Marc Márquez, Pol Espargaró, Alex Márquez y TakaakiNakagami, más lo que ven más cerca que nadie los mecánicos del Team Repsol Honda y del LCR Honda, octavo y décimo de una lista con doce contendientes, probablemente coincidan con Emilio.

No se crean a Emilio, mi amigo, qué digo mi amigo: mi hermano, cuando les diga que él “de esto no tiene ni puta idea”. Claro que sabe, y mucho. Y algo de razón tiene en su postura… aunque yo no estoy de acuerdo con él ni en la vehemencia, ni en los términos utilizados para definir la crisis que atraviesa Honda.

Emilio, mi amigo, qué digo mi amigo: mi hermano, me cuenta que en Aprilia están aplicando tecnología de F1 a sus motos, y que por eso van tan bien. Y luego hemos sabido que Yamaha acaba de incorporar a sus filas a Luca Marmorini, antiguo responsable de motores de Ferrari y antes de otros equipos de F1. Y yo le cuento a Emilio, mi amigo, qué digo mi amigo: mi hermano, que si de F1 va la cosa, probablemente en Honda les puedan dar unas cuantas lecciones a ambos fabricantes. Les avalan 6 títulos mundiales de constructores entre los firmados por Williams y McLaren (todos consecutivos entre 1986 y 1991), a los que añadir los 32 GP ganados por Senna con estos motores, los 15 de Verstappen, los 13 de Mansell, los 11 de Prost, los 7 de Piquet, los 3 de KekeRosberg, los 2 de Frentzen (con preparación Mugen) más los que ganaron Ginther, Surtees, Panis, Damon Hill, Gasly o Checo Pérez (y puede que alguno que me haya dejado…).

Y si de motos hablamos: 307 victorias en la categoría grande (500 y MotoGP), más veintiún títulos.

Por eso, también con los números en la mano, yo le digo a Emilio, mi amigo, qué digo mi amigo: mi hermano, que me cuesta mucho asociar la palabra ridículo al nombre Honda. Lo cual no quita que lo estén haciendo mal, por supuesto. 


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