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Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

¡Que tiemble Nueva York! España desata la pasión, aplasta a Francia y se lanza a por la gloria

Mundial 2026: Francia - España, en imágenes.

Mundial 2026: Francia - España, en imágenes. / SHAWN THEW / EFE

Hay noches que se recuerdan por un resultado y otras que quedan grabadas para siempre por las emociones que despiertan. La de España ante Francia pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Fue una exhibición de carácter, personalidad y fútbol. Un golpe sobre la mesa de una selección que no solo ganó, sino que convenció, ilusionó y demostró que está preparada para pelear por cualquier título.

Francia llegaba con el cartel de favorita, con estrellas capaces de decidir un partido en un instante. Pero sobre el césped solo hubo un equipo que impuso su ley. España jugó con una madurez admirable, con una intensidad feroz y con una confianza que contagia. Cada balón dividido se peleó como si fuera el último y cada posesión tuvo sentido.

Rodri volvió a demostrar que es el auténtico director de esta orquesta, manejando el ritmo del encuentro con una naturalidad extraordinaria. A su alrededor brillaron Dani Olmo y Fabián, mientras Lamine Yamal volvió a dejar destellos de un talento que parece no tener techo. Solo le faltó que el fútbol hiciera justicia con ese golazo anulado que habría coronado otra actuación memorable.

Dani Olmo, rodeado de rivales franceses en la semifinal del Mundial

Dani Olmo, rodeado de rivales franceses en la semifinal del Mundial / EFE

La defensa estuvo imperial, firme, solidaria e infranqueable, anulando prácticamente a un Kylian Mbappé irreconocible, desaparecido durante casi todo el encuentro. Y si alguien merece un reconocimiento especial es Luis de la Fuente. Ha construido un grupo con identidad, compromiso y ambición, donde cada jugador sabe perfectamente cuál es su papel.

El premio llegó con el penalti transformado con sangre fría por Mikel Oyarzabal y se confirmó con el tanto de Pedro Porro, culminando una brillante acción iniciada por Dani Olmo. Dos goles que hicieron justicia a una superioridad incontestable.

Esta España no solo juega bien. Compite, emociona y transmite una fe inquebrantable. Cuando un equipo reúne talento, solidaridad y personalidad en semejante dosis, deja de soñar con los títulos para empezar a merecerlos. Y este grupo, sencillamente, ha conseguido que todo un país vuelva a creer.