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Los sueños comienzan cuando se cree en ellos

Lamine Yamal celebra su gol en el España-Francia de la Nations League 2025

Lamine Yamal celebra su gol en el España-Francia de la Nations League 2025

Se aprende más de las derrotas que de las victorias. No es una frase de ningún gurú, ni de ningún deportista célebre. Es un proverbio japonés. Utilizo la frase para Lamine Yamal, aunque en este fin de semana podría hacérsela suya el italiano Jannik Sinner, sin duda alguna. En un domingo polideportivo, encendimos la televisión en plena comida para apagarla a la medianoche, el deporte nos volvió a demostrar su épica.

La derrota ante Portugal, con Morata de evidente protagonista, nos dejó la versión más humana del joven genio de Rocafonda. En ningún momento encontró la versión habitual de sí mismo, con la que nos ha maravillado en, prácticamente, todos los partidos de esta temporada. Por primera vez, no asumió el control plenipotenciario de su banda para decantar, desde su interpretación del juego, el partido.

Nada que decir ni criticar. Ha colmado las expectativas, actuación tras actuación, a lo largo de todo el año. Anteayer, se encontró un Nuno Mendes pletórico en defensa y descomunal en ataque que, por momentos, le hizo perder la confianza en sí mismo (qué gran lateral el portugués).

Esta semana ha habido un clamor en los medios de comunicación, y de significados deportistas, para defender que el joven jugador merecía el Balón de Oro. Gran discusión anual la del premio de los premios a la individualidad del fútbol. ¿Qué importa más, el nivel individual alcanzado o los trofeos logrados por el equipo en que se juega? Tan arbitrario como contradictorio.

Habrá que esperar a septiembre y, por tanto, se seguirá debatiendo sobre quién debe ser el ganador todo el verano. Todo galardón puede ser discutible siempre si las normas tienden a ser más subjetivas que objetivas, cuando se describe actuaciones individuales, decisión e influencia en el juego, como diría el maestro, no hace falta decir nada más.

De los jurados, no hablaremos, la universalidad no siempre es buena. Sea el resultado que sea, tengo la casi certeza de que Lamine no hará un Vinicius, aquí lo dejo. No he visto todos los partidos del PSG, pero tengo muchas dudas de que la interpretación del juego y, sobre todo, la asertividad de Dembelé se pueda acercar mínimamente a lo que hace el blaugrana en un terreno de juego.

Finalizo con dos reflexiones. Messi, en una reunión, justo el día después de perder ante Cristiano un Balón de Oro, ante mi comentario de lo siento mucho, me contestó: “Tranquilo pibe, en el futuro ganaré algunos más”. Gane o no gane este año Lamine, creo que podría hacer suya la frase de Messi, si sigue su carrera profesional como la ha iniciado.

Finalizo volviendo a Japón, en esta ocasión al anime, esos dibujos de la cultura nipona que se han convertido en míticos para varias generaciones, en la serie La Malenconia de Haruhi Suzumiya, su protagonista nos deja una gran sentencia: “Los sueños comienzan cuando se cree en ellos”. Lamine ha hecho que el suyo sea en el que también creemos nosotros, acabe como acabe este año.