Opinión

Director.
El sentido común de Deco con Rashford
En septiembre de 2023, pocas semanas después de que Deco regresara al Barça, tuve la oportunidad de conversar con el recién estrenado director deportivo. "Este equipo, con algunos retoques, será mejor en los próximos años", fue de las primeras frases que soltó. Su tesis era simple y poco grandilocuente. Una plantilla llena de chavales necesita tiempo. Dos, tres, cuatro años para llegar a la plenitud. Hablaba de Pedri, de Gavi, de Fermín, de Araujo… y, casi como quien deja caer un guiño al futuro, asomaba los nombres de Lamine Yamal o Cubarsí.
Dos años y medio después, Deco puede sacar pecho sin parecer arrogante. Sus teorías se han cumplido. Es cierto que la llegada de Hansi Flick ha aportado orden y sosiego, pero la sensación es que Deco vio antes que muchos lo que había: talento en bruto que, con un par de ajustes y un contexto estable, iba a crecer. Ese sentido común, tan poco frecuente en el Barça, me recordó a los inicios de Txiki Begiristain en el mismo puesto y también con Laporta en la presidencia.
Ahora Deco ya piensa en la próxima temporada con un diagnóstico evidente. Este equipo necesita un relevo para Lewandowski y un refuerzo en defensa. El resto, si se hace bien, puede ser más cuestión de afinar que de revolucionar. Además, la recuperación de Araujo sería el mejor “fichaje” posible.
Y en este mapa de prioridades aparece un debate sobre Rashford. Un futbolista que ha aceptado un rol de jugador número doce sin montar ruido; que tiene cualidades técnicas y físicas de primer nivel, y sobre todo un atributo que no abunda: desborde y capacidad de generar ventajas en pocos metros.
Es verdad que sus errores, cuando se planta solo delante del portero pueden sacarte de quicio, pero conviene mirar el cómputo global. Esta temporada ya suma 10 goles y 13 asistencias. De hecho, es el tipo de futbolista que luego se paga carísimo cuando vas al mercado. Por 30 millones, encontrar hoy en Europa un delantero que te garantice esos números es imposible.
Por eso, Rashford puede ser incluso una oportunidad de mercado. En un Barça que necesita decisiones sensatas, este es el tipo de operación que huele a sentido común. Eso sí, pero que afine un poco la puntería.
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