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Señor Bielsa, abandone Uruguay

Marcelo Bielsa, entrenador de Uruguay

Marcelo Bielsa, entrenador de Uruguay / AP

La selección de Uruguay es, a día de hoy, poco menos que un volcán en erupción. El último de los escándalos lo propició Luis Suárez, apuntándose durísimas declaraciones -o disparos, directamente- contra Marcelo Bielsa. Varias voces de mando han tomado partido: unos para apoyar las palabras del ex del Barça (Fede Valverde o Canobbio) y otros para calmar las aguas sin seguir salpicando al entrenador (Josema Giménez).

Cierto es que se plantea una batalla de palabras: la de Suárez contra la de Marcelo. La del futbolista y la del técnico, dos puestos que necesitan comunión y que tantas veces resultaron enfrentados. Le pasó al propio Luis con Ronald Koeman cuando, por su bajísimo rendimiento, tuvo que abandonar el barco blaugrana. A Bielsa, que también, quizá le ha sucedido menos. De hecho, se le ve siempre reconocido como un mentor. Pablo Aimar, Kalvin Phillips, Andrés D'Alessandro, 'Kily' González, Gabriel Batistuta, 'Tata' Martino, Mauricio Pochettino, Javi Martínez y demás conforman la larga lista que podría hacerse con los que le reconocen como excelente entrenador y, lo que quizá es más importante, gran persona.

En su gestión con Uruguay, desde el debut oficial el 15 de junio de 2023, la selección charrúa ha sido capaz de gestas como el 2-0 a Brasil en su casa (el día de la lesión de Neymar) o vencer 0-2 en La Bombonera a la Argentina campeona de América y del Mundo. De hecho, en su haber solo cuenta con tres derrotas -Ecuador, Costa de Marfil y Colombia- de los 17 partidos disputados, contando también once triunfos y tres empates. No es por fútbol, que de eso también sabrá algo Marcelo.

Se apuntan los cañones, entonces, a su trato. Canobbio se quejó de Bielsa por ser corregido al sentarse mal en una silla o ser señalado en un gol en el que, efectivamente, cometió un fallo. Suárez lo enfocó en su trato con la gente, la misma que Marcelo saluda cada vez que tiene oportunidad con la abstracción propia del tímido. También de su indiferencia con los jugadores, los mismos que defendió a capa y espada después del escándalo en la Copa América cuando, por su propia cuenta y sin instrucción de su entrenador, se subieron a la tribuna a golpearse con aficionados de Colombia.

La rueda de prensa posterior al partido fue un reclamo airado de Bielsa, totalmente comprometido con los suyos y frontalmente en contra de Conmebol y la organización. Fue el único representante de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) que salió a la defensa de los futbolistas. Dirigencia y demás oficinas callaron. Quizá, y solo quizá, de ahí vendrán los tiros. Y no hay cama más inevitable que la que tiene política detrás. Habrá que escapar a tiempo, señor Bielsa. Abandone Uruguay. Porque hay muchos que no le merecen.