El ruido que genera (y provoca) Gerard Piqué

El ruido que genera (y provoca) Gerard Piqué

Toni Frieros
Gerard Piqué, jugador del FC Barcelona
Gerard Piqué, jugador del FC Barcelona | AFP

He intentado encontrar un adjetivo que defina el comportamiento y forma de ser de Gerard Piqué y no doy con él, por eso les pido su ayuda, amables lectores. La verdad es que me encantaría estar dentro de su cabeza y entender porqué un futbolista de élite, envestido de un prestigioso y envidiable palmarés, con su vida resuelta económicamente, leyenda de uno de los clubs más importantes del mundo, se empeña en ser carne de conversación y debate día sí y día también. Es evidente que se lo debe pasar muy bien y que disfruta siendo la salsa de todas las ensaladas. Ya dijo en una entrevista que “me va la marcha”.

Es muy probable que Gerard pudiera responder diciendo aquello de “quien juzgue mi camino, le presto mis zapatos”, aunque en su caso deberíamos preguntarnos: ¿es el suyo el ‘modus operandi’ adecuado de un jugador del FC Barcelona y en su día de la selección española? Piqué es diferente, único, dotado de una fuerte e intensa personalidad. Y salta a la vista que todas las obligaciones y deberes de ser futbolista profesional no le sacian ni le ocupan todo su tiempo. Su hiperactividad salta a la vista. Pilota un avión, hace surf aún sin tener el alta médica, baja al Camp Nou en bicicleta eléctrica a toda pastilla sin casco… 

Igual que invierte en una línea de negocio de hamburguesas de alta calidad, se mete en el mundo de los videojuegos. Un día compra el Andorra y otro el Gimnàstic de Manresa. Igual le da por promocionar durante meses Periscope, la herramienta de twitter, que organiza un mundial de globos. Tampoco le importa tildar de ‘titella’ a un periodista o decirle ‘pocavergonya’ a un exdirectivo y candidato a la presidencia del FC Barcelona. Ha tenido para todos, como al ‘cono…cido’ de Álvaro Arbeloa.

En camisa de once varas

No le importó meterse en camisa de once varas con su famoso documental ‘La decisión de Griezmann’ cuando sabía que su club, el que le paga, estaba detrás de su fichaje o colgar una foto con Neymar diciendo “se queda” cuando todo fue una gigantesca tomadura de pelo del brasileño. Tampoco vio incompatibilidad alguna cuando preguntó a Josep Maria Bartomeu si su empresa Kosmos podía comprar parte de los derechos del Barça Corporate. Un presidente del que puso en tela de juicio su gestión, pero no dijo lo mismo cuando le firmó un contrato de renovación de 28 millones de euros anuales brutos para la temporada 21-22 más otros 12 millones como premio de fidelidad al colgar las botas. Es decir, el central mejor pagado del mundo. Otra cosa es que Laporta haya ‘reestructurado’ después esos pagos.

La visión empresarial de Gerard está a la altura de su rendimiento en el terreno de juego. Solo así podría haberse atrevido a comprar los derechos de la Copa Davis y revolucionar su desarrollo, absolutamente novedoso. Dicen las malas lenguas (yo nunca lo pude confirmar, la verdad) que le pidió a Tebas que el partido del Barça que coincidía con las finales de la Davis de 2019 lo pusiera un sábado al mediodía en Madrid… Casualidad o no, ese día el Barça jugó en Leganés a la una de la tarde.

Seguro que no tardaremos mucho en volver a saber de Piqué fuera de los terrenos de juego. Twitter también es su ‘otro’ terreno de juego. Como dicen colegas suyos: “Geri es así”. Quizás, en el fondo, esa sea la mejor definición, el adjetivo más adecuado. Es así. Y punto.